395px

Último Bochincho

Jayme Caetano Braun

Último Bochincho

O resmunguento nhenhém da acordeona conversava
Fazia cosca, roncava, rengueando no vai e vem
Mal mal se enxergava alguém, entre murmúrio e relincho
Ali naquele bochincho, pras bandas do Itaroquém

Tirei a China trigueira, com toda a delicadeza
Ela me olhou com surpresa e foi dizendo altaneira
Não é que a mamãe não queira, nem que o papai me impedisse
Mas ele sempre me disse: Não dança com bagaceira

Fiquei que nem mamangava e o candeeiro estremeceu
Nem o tinhoso entendeu o beleléu que se armava
A gaita me debochava, e atorei num sopetão
Em virtude do carão que aquela maula me dava

Saltou fumaça com poeira, quando cortei a cordeona
Bem pelo meio a chorona, ao correr da carneadeira
Parou de repente a zoeira, ficou só o ar fumacento
E o meu arrependimento, pra durar a vida inteira

Cortar uma gaita em duas, só por capricho
Um pecado, o velho órgão sagrado das nossas missas charruas
Quantas pragas de xiruas e desaforos malucos
E relampear de trabucos, tinir de adagas e puas

Para contar o enredo, isso não é bem assim
No bárbaro rim tintim onde não vale segredo
Ali o índio que tem medo, nem que não queira se entangue
Sentindo o cheiro de sangue, e o choro do chinaredo

E o que não viu, ficou vendo, o resultado do talho
Como quem corta um baralho, num jogo em que está perdendo
Foi como um chiado fervendo, num olheiro de formiga
Quem não tem nada com a briga, peleia se defendendo

Num medonho solavanco, perdeu pé a bugra Raimunda
Larguei um pardo cacunda e um outro meio lomanco
E o gaiteiro, atrás de um banco, benzido a moda gaúcha
Contra bala de garrucha e folha de ferro branco

Tomei um xispaço na testa, que me pegou de refilão
E um estouro de facão quase me tronxeia um braço
Mas consegui aumentar o espaço de costas contra a parede
E um pardo veio com sede e eu desguampeei num planaço

Depois de tudo acabado, isso foi lá pelas tantas
Lombos cortados, gargantas e bugre descaderado
Sangue fresco misturado com gordura de candeeiro
Mas saiu limpo o gaiteiro, que o tocador é sagrado

Quando veio o comissário, pra tratar dos seus assuntos
Pra encomendar os defuntos veio também o vigário
Inda hoje o vizindário, quando fala se arrepia
Nunca mais desde esse dia, festejei aniversário

E a China!? Não sei da China, pra onde foi, de adonde veio
Lambe sal nalgum rodeio da pampa continentina
Cortando talvez a clina, na minguante de setembro
Por castigo ainda me lembro, daquela maula brasina!

Último Bochincho

La niña quejumbrosa del acordeón estaba hablando
Se rascó, roncó, se balanceó hacia adelante y hacia atrás
Apenas se veía a nadie, entre murmullos y relinchos
Allá en esa boca, cerca de Itaroquém

Le saqué la china color trigo, con toda la delicadeza
Ella me miró con sorpresa y dijo con altivez
No es que mamá no quiera, ni que papá me lo impida
Pero él siempre me decía: No bailes con bagaceira

Ni siquiera podía chupar y la lámpara temblaba
Ni siquiera el estúpido entendió la confusión que se estaba creando
La armónica se burló de mí y actué apresuradamente
Por la cara que me puso ese maula

Salió humo y polvo cuando corté el cable
Justo en el medio, el que llora, cuando huye del matadero
La conmoción se detuvo de repente, todo lo que quedó fue el aire lleno de humo
Y mi arrepentimiento, para durar toda la vida

Cortar una armónica en dos, sólo por capricho
Un pecado, el viejo órgano sagrado de nuestras masas de arado
Cuantas maldiciones de insultos e insultos locos
Y el destello de las catapultas, el ruido metálico de las dagas y de las pértigas

Para contar la trama, esto no es así
En el borde bárbaro de Tintin donde no hay ningún secreto
Ahí el indio que tiene miedo aunque no quiera meterse
Sintiendo el olor a sangre, y el grito de chinaredo

Y lo que no viste, lo viste, el resultado de la carnicería
Como alguien que corta una baraja de cartas en un juego que está perdiendo
Fue como un silbido hirviendo, en un hormiguero
Los que no tienen nada que ver con la lucha luchan para defenderse

En una terrible sacudida, la bugra Raimunda perdió pie
Se me cayó un pardo cacunda y otro medio lomanco
Y el gaitero, detrás de un banco, bendecido a la manera gaucha
Contra bala de garrucha y chapa de hierro blanco

Me hice un rasguño en la frente, lo que me tomó por sorpresa
Y el golpe de un machete casi me arranca el brazo
Pero logré aumentar el espacio con la espalda contra la pared
Y un hombre moreno vino sediento y me lavé en una meseta

Después de que todo terminó, eso fue hace tanto tiempo
Lomos cortados, degollados y calesa desmantelados
Sangre fresca mezclada con grasa para lámparas
Pero el gaitero salió limpio, porque el jugador es sagrado

Cuando el comisario vino a ocuparse de sus asuntos
El vicario también vino a ordenar al difunto
Aún hoy al vecino se le pone la piel de gallina cuando habla
Nunca desde ese día he celebrado mi cumpleaños

¿¡Y China!? No sé de China, adónde fue, de dónde vino
Lamer sal en algún rodeo de la pampa continental
Quizás atravesando el cline, en el ocaso de septiembre
¡Como castigo, todavía recuerdo aquel maula al rojo vivo!

Escrita por: Jayme Caetano Braun