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Porque el Niño no Descansa

Jayme Caetano Braun

Porque Guri Não Sesteia

O Sol parece uma brasa
Na cinza do firmamento
Sobre o campo sonolento
Ninguém está de vigília
Na lagoa, uma novilha
Bebe de ventas franzidas
E duas garças perdidas
Sentam na grama tordilha

No galpão tudo é silêncio
A cachorrada cochila
E a peonada se perfila
Estirada nos arreios
Só se escutam os floreios
Da mamangava lobuna
Fazendo zuada importuna
Nos buracos dos esteios

Hora de sesta o piazedo
Sumiu-se direito à sanga
Na rama junto a canga
Que o cabeçalho se abraça
Está um boi velho fumaça
Que ruminando descansa
Porque já trouxe de herança
Remoer a própria desgraça

Rompe o silêncio da sesta
Na guajuvira da frente
O tatata impertinente
Do bico d'um pica-pau
No galpão um índio mal
Quase enleia na soitera
A naniquinha peodera
Que vem botar no girau

Mas a soleira é mais forte
Do que os gritos da galinha
E até as chinas na cozinha
Cochicham meio em segredo
Não há rumor no arvoredo
Nos bretes e nas mangueiras
Dormem as velhas figueiras
Só quem não dorme é o piazedo

É hora de caçar lagarto
E peleguear camoatim
Hora das artes sem fim
Que o grande faz que ignora
Enquanto o guri de fora
Criado no desamor
Numa infância de rigor
Só foi guri nessa hora

Hora de sesta
Saudade
De juventude e de infância
Hoje ao te ver a distância
Quando a vida já raleia
Igual um Sol que bruxuleia
Num canhadão se perdendo
Hoje afinal, eu compreendo
Porque guri não sesteia

Porque el Niño no Descansa

El Sol parece una brasa
En la ceniza del firmamento
Sobre el campo adormecido
Nadie está de guardia
En la laguna, una ternera
Bebe con las ventas fruncidas
Y dos garzas perdidas
Se sientan en la hierba tordilla

En el galpón todo es silencio
Los perros duermen la siesta
Y los peones se alinean
Estirados en los arreos
Sólo se escuchan los floreos
De la libélula lobuna
Haciendo ruido molesto
En los agujeros de los postes

Hora de la siesta, los chicos
Se han ido directo al arroyo
En la rama junto al yugo
Que la testera abraza
Está un viejo toro humeante
Que rumiando descansa
Porque ya trajo de herencia
Remoer su propia desgracia

Rompe el silencio de la siesta
En el guayuvira de enfrente
El tatata impertinente
Del pico de un pájaro carpintero
En el galpón un indio malo
Casi se enreda en la red
La pequeña peodera
Que viene a poner en el corral

Pero la puerta es más fuerte
Que los gritos de la gallina
E incluso las chicas en la cocina
Cuchichean medio en secreto
No hay rumor en el bosque
En los corrales y en los mangos
Duermen los viejos higuerones
Sólo quien no duerme es el chico

Es hora de cazar lagartijas
Y jugar con camoatim
Hora de las travesuras sin fin
Que el grande finge ignorar
Mientras el chico de afuera
Criado en el desamor
En una infancia de rigor
Sólo fue chico en esa hora

Hora de la siesta
Nostalgia
De juventud y de infancia
Hoy al verte a lo lejos
Cuando la vida ya se desvanece
Igual que un Sol titilante
En un campo perdiéndose
Hoy al fin, entiendo
Porque el niño no descansa

Escrita por: Jayme Caetano Braun