395px

II

João do Sul

II

O ancião à senhora eleita, e a seus filhos, aos quais eu amo em verdade, e não somente eu, mas também todos os que conhecem a verdade,
2 por causa da verdade que permanece em nós, e para sempre estará conosco:
3 Graça, misericórdia, paz, da parte de Deus Pai e da parte de Jesus Cristo, o Filho do Pai, serão conosco em verdade e amor.
4 Muito me alegro por ter achado alguns de teus filhos andando na verdade, assim como recebemos mandamento do Pai.
5 E agora, senhora, rogo-te, não como te escrevendo um novo mandamento, mas aquele mesmo que desde o princípio tivemos: que nos amemos uns aos outros.
6 E o amor é este: que andemos segundo os seus mandamentos. Este é o mandamento, como já desde o princípio ouvistes, para que nele andeis.
7 Porque já muitos enganadores saíram pelo mundo, os quais não confessam que Jesus Cristo veio em carne. Tal é o enganador e o anticristo.
8 Olhai por vós mesmos, para que não percais o fruto do nosso trabalho, antes recebeis plena recompensa.
9 Todo aquele que vai além do ensino de Cristo e não permanece nele, não tem a Deus; quem permanece neste ensino, esse tem tanto ao Pai como ao Filho.
10 Se alguém vem ter convosco, e não traz este ensino, não o recebais em casa, nem tampouco o saudeis.
11 Porque quem o saúda participa de suas más obras.
12 Embora tenha eu muitas coisas para vos escrever, não o quis fazer com papel e tinta; mas espero visitar-vos e falar face a face, para que o nosso gozo seja completo.
13 Saúdam-te os filhos de tua irmã, a eleita.

II

El anciano a la dama elegida, y a sus hijos, a quienes amo sinceramente, y no solo yo, sino también todos los que conocen la verdad,
por causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará con nosotros para siempre:
Gracia, misericordia, paz, de parte de Dios Padre y de parte de Jesucristo, el Hijo del Padre, estarán con nosotros en verdad y amor.
Me alegra mucho haber encontrado algunos de tus hijos caminando en la verdad, así como hemos recibido el mandamiento del Padre.
Y ahora, señora, te ruego, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el mismo que desde el principio hemos tenido: que nos amemos unos a otros.
Y este es el amor: que andemos conforme a sus mandamientos. Este es el mandamiento, como ya habéis oído desde el principio, para que andéis en él.
Porque ya han salido muchos engañadores por el mundo, los cuales no confiesan que Jesucristo vino en carne. Este es el engañador y el anticristo.
Cuidaos a vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de nuestro trabajo, sino que recibáis plena recompensa.
Todo aquel que se extravía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; quien permanece en esta enseñanza, tiene tanto al Padre como al Hijo.
Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis.
Porque el que lo saluda participa en sus malas obras.
Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no quise hacerlo con papel y tinta; pero espero visitaros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo.
Os saludan los hijos de tu hermana, la elegida.

Escrita por: