395px

Tributo a Dom Libanio

João Manuel Sasso

Tributo a Dom Libanio

Era alta madrugado o carijó nem canto
E o Libanio índio taura, a tempo se levantou,
Sorveu uns goles de amargo, para o campo se tocou,
Teria uma lida dura, já que o tempo melhorou.

A vida desse gaudério nunca teve muito luxo,
Se criou campo a fora, pelas bandas de Garruchos,
Pitando e tomando canha, como todo bom gaúcho,
Na guaiaca poucos cobres, mas forada de cartucho.

Quase não teve descanso, mas pagava muita changa,
Fez muito touro, boi manso, capando botando a canga,
Puxando pelas orelhas, boleava o corpo pra traz,
Pois uma junta parelha, não se encontra assim no mais.

Índio de muitos talentos, disposição não faltava,
Seu lazer era com os tentos, pois corda nunca comprava,
Fazia de tudo um pouco, caprichado por sinal,
Laço, ajoujo maneador, rédea, sovéu e boçal.

Não faz idéia das léguas dos alambrados que ergueu,
Quantos potros, quantas éguas que nos arreios meteu,
Muito foram os rebanhos, que ele tosou a martelo,
E na sanga quantos banhos nas tardes frias de inverno.

Quase não teve descanso, mas pagava muita changa,
Fez muito touro, boi manso, capando botando a canga,
Puxando pelas orelhas, boleava o corpo pra traz,
Pois uma junta parelha, não se encontra assim no mais.

No semblante tinha a história, de um missioneiro buenacho,
Na mente tinha a memória, da vida de um índio macho,
Que nunca froxou garão, mas não foi prevalecido,
Dependendo da ocasião, num grito ta resolvido.

Depois já cabelo branco, foi fará pra gurizada,
Nunca mais foi para o campo, tapera virou a morada,
Mas resta ainda a lembrança, de um gaúcho de hombridade,
Que é o mais bonito recuerdo, que leva pra eternidade.

Tributo a Dom Libanio

Era alta madrugada o carijó nem canto
Y el Libanio indio taura, a tiempo se levantó,
Tomó unos tragos de amargo, para el campo se fue,
Tendría una tarea dura, ya que el tiempo mejoró.

La vida de este gaucho nunca tuvo mucho lujo,
Se crió en el campo, por los lados de Garruchos,
Fumando y tomando caña, como todo buen gaúcho,
En la billetera pocos cobres, pero llena de cartuchos.

Casi no tuvo descanso, pero pagaba mucha changa,
Hizo muchos toros, bueyes mansos, castrando y poniendo la yunta,
Tirando de las orejas, volteaba el cuerpo hacia atrás,
Porque una yunta pareja, no se encuentra así en cualquier lugar.

Indio de muchos talentos, disposición no le faltaba,
Su pasatiempo era con los tentos, pues cuerda nunca compraba,
Hacía de todo un poco, con esmero por cierto,
Lazo, yugo maneador, riendas, sobador y bozal.

No tiene idea de las leguas de alambrados que levantó,
Cuántos potros, cuántas yeguas que en los arreos metió,
Muchos fueron los rebaños, que él esquiló a martillo,
Y en la zanja cuántos baños en las frías tardes de invierno.

Casi no tuvo descanso, pero pagaba mucha changa,
Hizo muchos toros, bueyes mansos, castrando y poniendo la yunta,
Tirando de las orejas, volteaba el cuerpo hacia atrás,
Porque una yunta pareja, no se encuentra así en cualquier lugar.

En el semblante tenía la historia, de un misionero valiente,
En la mente guardaba la memoria, de la vida de un indio macho,
Que nunca se achicó, pero no fue vencido,
Dependiendo de la ocasión, con un grito se resolvía.

Después ya con el pelo blanco, fue faro para los jóvenes,
Nunca más volvió al campo, la tapera se convirtió en morada,
Pero queda aún el recuerdo, de un gaucho de hombría,
Que es el más hermoso recuerdo, que lleva a la eternidad.

Escrita por: