395px

Jugar a Esconder

João Paulo e Daniel

Brincar de Esconder

Eu tinha dez anos e ela também
Na risonha infância que o tempo levou
Fomos pequeninas flores que murcharam
Quando a dor do mundo com a gente, brincou

Ela se escondia, eu a procurava
Por entre as folhagens do verde pomar
Eu tinha certeza de não lhe perder
Neste delicioso jogo de esconder
Feliz, eu não via o tempo passar

Um dia esperei e ela não veio
Por lá, muita gente vi aparecer
Num branco caixão, puseram seu corpo
Disseram que ela ia se esconder

Procurei por ela e nunca encontrei
Só quando cresci pude adivinhar
Que ela virou estrela no céu
Tão alto que nunca eu pude alcançar

O destino, porque entrou no brinquedo
E fez entre nós o jogo acabar?
Ao longo da vida, de tanto esconder
Nós dois nos perdemos no eterno pomar

A dor das raízes de nossa infância
Matou na menina a flor do viver
Só resta a miragem, de um sonho dourado
Por entre a folhagem, o tempo acabado
Nunca mais eu pude brincar de esconder

Um dia esperei e ela não veio
Por lá, muita gente vi, aparecendo
Num branco caixão, puseram seu corpo
Disseram que ela ia se esconder

Procurei por ela e nunca encontrei
Só quando cresci pude adivinhar
Que ela virou estrela no céu
Tão alto que nunca eu pude alcançar

Jugar a Esconder

Yo tenía diez años y ella también
En la risueña infancia que el tiempo se llevó
Fuimos pequeñas flores que se marchitaron
Cuando el dolor del mundo con nosotras, jugó

Ella se escondía, yo la buscaba
Entre las hojas del verde frutal
Estaba segura de no perderla
En este delicioso juego de esconder
Feliz, no veía pasar el tiempo

Un día esperé y ella no vino
Por ahí, mucha gente vi aparecer
En un ataúd blanco, pusieron su cuerpo
Dijeron que ella iba a esconderse

La busqué y nunca la encontré
Solo cuando crecí pude adivinar
Que se convirtió en estrella en el cielo
Tan alto que nunca pude alcanzar

El destino, ¿por qué entró en el juego?
Y hizo que entre nosotras el juego acabara?
A lo largo de la vida, de tanto esconder
Nos perdimos en el eterno frutal

El dolor de las raíces de nuestra infancia
Mató en la niña la flor de vivir
Solo queda la ilusión de un sueño dorado
Entre las hojas, el tiempo acabado
Nunca más pude jugar a esconder

Un día esperé y ella no vino
Por ahí, mucha gente vi, apareciendo
En un ataúd blanco, pusieron su cuerpo
Dijeron que ella iba a esconderse

La busqué y nunca la encontré
Solo cuando crecí pude adivinar
Que se convirtió en estrella en el cielo
Tan alto que nunca pude alcanzar

Escrita por: Jose Fortuna / Paraíso