Invernada da Recordação
Meu avô morreu, mas, deixou com a saudade,
A chave da porta de um velho quartinho.
Onde muitas vezes por causa da idade, ali se
Trancava, falando sozinho.
Após alguns meses que fez a passagem,
Voltei a barretos pra ver a vovó.
Durante o percurso daquela viagem,
Sentia no peito o aperto de um nó.
E muito anciosa, já no outro dia, encontrando
A chave do quarto eu entrei.
Se foi de tristeza ou talvez de alegria,
Não sei explicar, mas na hora eu chorei.
Ao ver velhas tralhas usadas na lida
Foi como se eu descobrisse um tesouro.
Em cada apetrecho, um pedaço de vida,
Marcando a existência de um peão de ouro.
Tinha um laço forte, couro de mateiro
E um peitoral com argolas de prata.
Um par de estribos e um cantil mineiro.
Arreio completo, bridão e riata.
Um schmidt wesson cabo de marfim,
Num coldre com as balas já empretejadas.
Um lenço vermelho de seda ou cetim,
Seu nome bordado com letras douradas.
As esporas presas num par de botinas.
Um gibão surrado e por dentro um punhal.
No berrante um suporte trançado de crinas.
E um colar de dentes de algum animal.
Tinha um damasco dois canos trouxados.
A capa gaúcha, o pelego argentino,
Entre os objetos e papéis guardados...
Também seu retrato quando era menino.
Chapéu panamá vermelho de poeira.
E junto ao baixeiro um facão guarani.
Uma linda oração de alguma rezadeira.
E um cinturão pele de sucuri.
O resto das tralhas não vou descrever,
Porque não consigo conter a emoção.
O que está faltando, é fácil entender,
Se foi pra invernada da recordação...
Invernada da Recordação
Mi abuelo falleció, pero dejó con la nostalgia,
La llave de la puerta de un viejo cuartito.
Donde muchas veces debido a la edad, allí se
Encerraba, hablando solo.
Después de algunos meses de su partida,
Regresé a Barretos para ver a la abuela.
Durante el trayecto de ese viaje,
Sentía en el pecho el apretón de un nudo.
Y muy ansiosa, al día siguiente, al encontrar
La llave del cuarto entré.
Si fue de tristeza o tal vez de alegría,
No sé explicar, pero en ese momento lloré.
Al ver viejas herramientas usadas en el trabajo
Fue como si descubriera un tesoro.
En cada utensilio, un pedazo de vida,
Marcando la existencia de un peón de oro.
Tenía un lazo fuerte, cuero de montar
Y un peitoral con argollas de plata.
Un par de estribos y un cantimplora minero.
Arreo completo, freno y riata.
Un Schmidt Wesson con mango de marfil,
En un cartuchera con las balas ya ennegrecidas.
Un pañuelo rojo de seda o satén,
Su nombre bordado con letras doradas.
Las espuelas atadas a un par de botas.
Un chaleco desgastado y en su interior un puñal.
En el berrante un soporte trenzado de crines.
Y un collar de dientes de algún animal.
Tenía un damasco de dos caños traídos.
La capa gaucha, el pelaje argentino,
Entre los objetos y papeles guardados...
También su retrato cuando era niño.
Sombrero panamá rojo de polvo.
Y junto al recado un cuchillo guaraní.
Una hermosa oración de alguna rezandera.
Y un cinturón de piel de anaconda.
El resto de las herramientas no voy a describir,
Porque no puedo contener la emoción.
Lo que falta, es fácil de entender,
Si fue para la invernada de la recordación...
Escrita por: Ronaldo Viola