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Domingo En el Sitio

Juliano Holanda

Domingo No Sítio

Depois que a manhã se desdobra,
Pra chover,
Vem tanta nuvem da serra pra cá,
Onde o vento se joga

Então, já depois de amanhã,
Talvez,
Seja tarde demais pra chegar
Mas se der,
Não demora…

Eu, no domingo que vem vou lá
Nem que seja bem tarde,
Mesmo sendo madrugada até,
Vale á pena se deitar
No leito do rio e deixar se levar

Depois esquecer do caminho de casa,
Pra jogar toda tarde fora,
Sem ter hora pra retornar,
Sem ter hoje nem ter amanhã,
Pra chorar, pra sorrir,
Pra dormir, pra sonhar,
Pra chegar, pra sair,
Pra se perder no silêncio do olhar.

Lá onde o tempo se escora,
É que a tarde namora,
É que o vento se enrosca pra depois soltar,
Lá no alto mais alto que há,
Onde quase não dá pra chegar,
Onde a folha se larga

E desliza na brisa de leve
E vai caindo sem vertigem
Como luva na paisagem,
Lentamente
Num redemoinho feito um carrossel,
Do chão pro céu,
Do céu pro chão

Do chão pro céu de madrugada,
Numa calma disparada
Onde tudo quer passar
Tranqüilo sem correr sequer perigo qualquer,
A qualquer hora

Lá, vou dizer: Eu encontrei a paz
E por isso, aonde quer que vá,
Deixo a brisa me guiar, se for
A mesma brisa
Aquela mesma
Que soprava
Serra dentro
Vendo a paisagem deslizar

Sem pressa,
Sem pressa,
Na sombra,
Saudade sincera
Enquanto a vida se derrama no ar
Num domingo qualquer dessas estelares semanas

A mansidão é tanta
Que assimila a planta e se recria em dia e noite só,
Em noite e dia que amanheceria
Sempre e novamente em cada pomar
E depois de cada manhã sopraria a brisa de lá
Pra trazer outra sombra, outra luz, outra serra pra cá

Domingo En el Sitio

Después de que la mañana se despliega,
Parece que va a llover,
Viene tanta nube de la sierra para acá,
Donde el viento se arroja

Entonces, ya después de mañana,
Quizás,
Sea demasiado tarde para llegar
Pero si se da la oportunidad,
No tardes...

Yo, el próximo domingo iré allá
Aunque sea muy tarde,
Incluso siendo madrugada,
Vale la pena acostarse
En la cama del río y dejarse llevar

Después olvidar el camino a casa,
Para pasar toda la tarde,
Sin tener hora para regresar,
Sin tener hoy ni tener mañana,
Para llorar, para reír,
Para dormir, para soñar,
Para llegar, para salir,
Para perderse en el silencio de la mirada.

Allí donde el tiempo se apoya,
Es donde la tarde se enamora,
Es donde el viento se enreda para luego soltar,
Allá en lo más alto que hay,
Donde casi no se puede llegar,
Donde la hoja se suelta

Y se desliza con la brisa suavemente,
Y va cayendo sin vértigo,
Como un guante en el paisaje,
Lentamente
En un remolino como un carrusel,
Del suelo al cielo,
Del cielo al suelo.

Del suelo al cielo de madrugada,
En una calma desenfrenada
Donde todo quiere pasar
Tranquilo sin correr ningún peligro,
A cualquier hora.

Allí, diré: He encontrado la paz
Y por eso, donde sea que vaya,
Dejo que la brisa me guíe, si es
La misma brisa
Esa misma
Que soplaba
Dentro de la sierra
Viendo el paisaje deslizarse.

Sin prisa,
Sin prisa,
En la sombra,
Sincera nostalgia
Mientras la vida se derrama en el aire
En un domingo cualquiera de esas estelares semanas.

La mansedumbre es tanta
Que asimila la planta y se recrea en día y noche solamente,
En noche y día que amanecería
Siempre y nuevamente en cada huerto
Y después de cada mañana soplaría la brisa de allá
Para traer otra sombra, otra luz, otra sierra para acá.

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