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En la primera silla

Juliano Holanda

Na Primeira Cadeira

Fui seguindo pra sempre na subida
Já andei vinte léguas contra o vento,
Uma quadra sem porta e sem alento.
Nessa estrada só tem lugar de ida.
Cada curva parece conhecida,
Cada passo descreve a própria lei,
Nesse chão que a saudade derramei,
Tanta dor, tanto pranto, tanto gozo,
Me estiquei de um jeito preguiçoso
Na primeira cadeira que encontrei…

Fui ao fundo de todo pensamento
E segui sem intento e sem guarita
No deserto onde só o tempo habita,
Eu ouvi murmurinhos pelo vento.
Vi as nuvens girando em movimento.
Aprendi a metade do que eu sei.
Até mesmo a mentira que inventei
Me sorriu de um modo milagroso.
Me estiquei de um jeito preguiçoso
Na primeira cadeira que encontrei…

Percorri com igual velocidade
Sobre ruas e vales e sarjetas,
Revirei o que havia nas gavetas,
Quis apenas a lei da gravidade.
Aprendi no caminho da verdade
Uma coisa que nunca esquecerei
Me achei, me perdi, me deparei
Tão diverso e tão maravilhoso.
Me estiquei de um jeito preguiçoso
Na primeira cadeira que encontrei…

Ao final mais cansado e mais sereno,
Com os olhos repletos de visagens,
Tantas chuvas e tantas estiagens,
Da janela do trem, fiz um aceno.
E pensei como o mundo é tão pequeno,
Mas, também é maior do que sonhei,
Fui dormir inocente e despertei
Tão criança, tão jovem, tão idoso,
Me estiquei de um jeito preguiçoso
Na primeira cadeira que encontrei…

En la primera silla

Fui subiendo eternamente
He caminado veinte leguas contra el viento,
Una cuadra sin puerta y sin aliento.
En este camino solo hay un solo sentido.
Cada curva parece familiar,
Cada paso describe su propia ley,
En este suelo donde derramé la nostalgia,
Tanto dolor, tanto llanto, tanto gozo,
Me estiré de manera perezosa
En la primera silla que encontré...

Me sumergí en cada pensamiento
Y seguí sin intención y sin guarida
En el desierto donde solo habita el tiempo,
Escuché susurros en el viento.
Vi las nubes girando en movimiento,
Aprendí la mitad de lo que sé.
Incluso la mentira que inventé
Me sonrió de manera milagrosa.
Me estiré de manera perezosa
En la primera silla que encontré...

Recorrí con igual velocidad
Sobre calles, valles y cunetas,
Revuelvo lo que había en los cajones,
Solo quería la ley de la gravedad.
Aprendí en el camino de la verdad
Una cosa que nunca olvidaré,
Me encontré, me perdí, me enfrenté
Tan diverso y tan maravilloso.
Me estiré de manera perezosa
En la primera silla que encontré...

Al final más cansado y sereno,
Con los ojos llenos de visiones,
Tantas lluvias y tantas sequías,
Desde la ventana del tren, hice un gesto.
Y pensé en lo pequeño que es el mundo,
Pero también es más grande de lo que soñé,
Me fui a dormir inocente y desperté
Tan niño, tan joven, tan anciano,
Me estiré de manera perezosa
En la primera silla que encontré...

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