Die 3 Musikanten
Er sagte, ich spiele Flöte,
der zweite, ich Fagott,
der dritte, ich trompete,
und sie wollten ein Komplott,
und sie saßen bis zum Abend,
sie fragten, wie und wer,
und der Abend war sehr labend,
doch man hörte die Musik nicht mehr.
Nur der Alte in der Ecke
war recht still und sprach nicht oft,
wälzte sich aus seiner Decke,
rückte ran und sagte schroff,
ich spiel so gut wie nie,
ich spiel die Todesmelodie,
und er brachte still und stumm
die ganze Sippschaft um.
Bei dem Krach da flogen Teller,
und ein Tisch, der stürzte um,
und ein Weib kam aus dem Keller,
betrat den Raum und sah sich um,
und er nahm sie bei der Hand,
ging mit ihr durchs ganze Land,
und sie brachten große Not
mit dem Lied vom Tod.
Und als der Krieg vorbei war,
da waren sie alt und grau,
und weil kein Weib mehr da war,
da nahm er sie zur Frau.
Und sie würgte ihm drei Söhne,
die waren dick und dünn,
doch die hatten andere Töne,
nicht das Lied im Sinn.
Und der erste von den Söhnen
wollte Flöte spielen wie nie,
doch der zweite stand auf Tönen
aus 'ner Liebesmelodie.
Und sie saßen bis zum Abend,
und sie fragten wie und wer,
und der Abend war sehr labend,
doch man hörte die Musik nicht mehr.
Los 3 Músicos
Él dijo, yo toco la flauta,
el segundo, yo el fagot,
el tercero, yo toco la trompeta,
y querían hacer un complot,
y se sentaron hasta la noche,
preguntaban cómo y quién,
y la noche fue muy agradable,
pero ya no se escuchaba la música.
Solo el viejo en la esquina
estaba bastante callado y no hablaba mucho,
se levantó de su manta,
se acercó y dijo bruscamente,
casi nunca toco,
toco la melodía de la muerte,
y en silencio y sin decir una palabra
acabó con toda la parentela.
Con todo el alboroto volaron platos,
y una mesa se volcó,
y una mujer salió del sótano,
entró en la habitación y miró a su alrededor,
y él la tomó de la mano,
se fue con ella por todo el país,
y trajeron gran desgracia
con la canción de la muerte.
Y cuando la guerra terminó,
ellos eran viejos y grises,
y como ya no había mujer,
él la tomó como esposa.
Y ella le dio tres hijos,
que eran gordos y delgados,
pero tenían otras melodías,
no la canción en mente.
Y el primero de los hijos
quería tocar la flauta como nunca,
pero el segundo prefería tonos
de una melodía de amor.
Y se sentaron hasta la noche,
y preguntaban cómo y quién,
y la noche fue muy agradable,
pero ya no se escuchaba la música.