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La mujer en la ventana

Klaus Hoffmann

Die Frau am Fenster

Sie stand am Fenster in der Küche
sie war ganz nackt und mattes, fahles Licht
kam aus dem Nachbarhaus von gegenüber,
fiel ihr auf Schultern, Brüste und Gesicht.

Doch aus den Augen flossen Tränen,
sie war so schön, als hätt' sie grad' geliebt,
und auf dem Rücken stand in unsichtbaren Lettern:
Ich bin ein eingesperrtes Tier, das nie mehr fliegt.

Sie ging zum Spülstein, nahm das Wasser
wusch sich die Schenkel, zwischen ihnen auch,
legte den Kopf ins frisch geweißte Handtuch
und sich die Hände auf den kalten Bauch.

Und horchte nach, ob sie noch da wär',
ob's da was gäbe, was ihr ähnlich sei,
doch was sie fand, war nur sein Name,
und der Geruch von ihm, der blieb ihr weiter treu.

Und in die Küche kroch der Abend
und brachte etwas Dämmerung,
sie zog sich an und ging ans offene Fenster,
hörte ihn rufen ,doch drehte sich nicht um.

Sie horchte nach, ob sie noch da wär',
ob's da was gäbe, was ihr ähnlich sei,
doch was sie fand, war nur sein Name,
und der Geruch von ihm, der blieb ihr weiter treu.

Sie horchte nach, ob sie noch da wär',
ob's da was gäbe, was ihr ähnlich sei,
doch was sie fand, war nur sein Name,
und der Geruch von ihm, der blieb ihr weiter treu.

La mujer en la ventana

Ella estaba parada en la ventana de la cocina
completamente desnuda bajo una luz tenue y pálida
que venía de la casa vecina de enfrente,
iluminando sus hombros, pechos y rostro.

Pero de sus ojos brotaban lágrimas,
era tan hermosa, como si acabara de amar,
y en su espalda se leía en letras invisibles:
Soy un animal encerrado que nunca más volará.

Se acercó al fregadero, tomó agua
se lavó los muslos, entre ellos también,
apoyó la cabeza en la toalla recién blanqueada
y se puso las manos en el frío vientre.

Y escuchó para ver si aún estaba allí,
si había algo que se le pareciera,
pero lo único que encontró fue su nombre,
y el olor de él, que le seguía siendo fiel.

Y la tarde se coló en la cocina
trayendo consigo un poco de penumbra,
se vistió y se acercó a la ventana abierta,
oyó que él la llamaba, pero no se volteó.

Escuchó para ver si aún estaba allí,
si había algo que se le pareciera,
pero lo único que encontró fue su nombre,
y el olor de él, que le seguía siendo fiel.

Escuchó para ver si aún estaba allí,
si había algo que se le pareciera,
pero lo único que encontró fue su nombre,
y el olor de él, que le seguía siendo fiel.

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