395px

La chica tenía miedo a los funerales

Kult

Dziewczyna Siê Ba³A Pogrzebów

Tak d³ugo szukaæ i tak dziwnie nagle znaleŸæ siê,
Choæ tak co wiosnê jest - to jednak cud.
Noc ca³¹ bia³y diabe³ na kieliszka tañczy dnie,
W dzieñ czekasz u starego parku wrót.
Brzeg oceanu marzeñ znaczy po³amany p³ot,
Jak kipiel morskich pian - uliczka bzów,
Lecz nagle pêka cisza, a kto wie, ten pozna w lot -
Pogrzebny dzwon, no có¿ - nie przyjdzie znów...

Bo ona siê ba³a pogrzebów,
Co noc pe³z³y w spokój jej snów:
Wóz czarny ze srebrem
I ³zy niepotrzebne,
Md³e dr¿enie chryzantem i g³ów.
Bo ona siê ba³a pogrzebów,
Jak paj¹k po twarzy pe³z³ strach,
Gdy chude jak szczapy
Sz³y z³e, kare szkapy,
Z czarnymi kitami na ³bach.

Gdy przysz³a brali stary wóz, co d³ugo s³u¿y³ ju¿,
Lecz ci¹gn¹³ jeszcze stówê stary grat.
Popêka³ lakier, brzêcz¹ drzwi, rwie sprzêg³o - no to có¿?
Pod krzywym dachem lepiej widaæ œwiat.
ZjeŸdzili mapê ju¿ - na zachód, wschód, od do³u - wzwy¿
I ka¿dy nowy szlak znajomy by³.
I tylko kiedy czerñ chor¹gwi gdzieœ poprzedza³ krzy¿ -
W przecznicê pierwsz¹ z brzegu gna³ co si³.

Bo ona siê ba³a pogrzebów,
Co noc pe³z³y w spokój jej snów:
Wóz czarny ze srebrem
I ³zy niepotrzebne,
Md³e dr¿enie chryzantem i g³ów.
Bo ona siê ba³a pogrzebów,
Jak paj¹k po twarzy pe³z³ strach,
Gdy chude jak szczapy
Sz³y z³e, kare szkapy,
Z czarnymi kitami na ³bach.

To tu, spójrz bli¿ej, jeszcze w korze ostry zosta³ œlad
I p³acze las ¿ywicy gorzk¹ ³z¹.
Brzmia³ opon œpiew i gada³ silnik, w oknach œmia³ siê wiatr,
Gdy na dnie nocy on ca³owa³ j¹.
Tu kres podró¿y znaczy, w krwi rubinach, brudny koc,
Nie skrywam, przedtem jednak wypi³ æwieræ.
Przez chwilê widzia³ szczêœcie, w œwiat³ach ucieka³o w noc,
No powiedz, mo¿e znasz piêkniejsz¹ œmieræ?

A kiedyœ siê ba³a pogrzebów,
I dr¿a³o jej serce gdy sz³y.
A¿ wreszcie ten pogrzeb,
We dwoje - jak dobrze,
W tym srebrze i czerni siê œni.

Bo ona siê ba³a pogrzebów,
Jak paj¹k po twarzy pe³z³ strach,
Gdy chude jak szczapy
Sz³y z³e, kare szkapy,
Z czarnymi kitami na ³bach.

La chica tenía miedo a los funerales

Tanto tiempo buscando y de repente encontrarse,
Aunque cada primavera es un milagro.
La noche cae y el diablo blanco baila en copas,
En el día esperas en la puerta del viejo parque.
El borde del océano de sueños significa una cerca rota,
Como espuma de mar - callejón de lilas,
Pero de repente se rompe el silencio, y quien sabe, lo entenderá de inmediato -
La campana fúnebre, bueno, no vendrá de nuevo...

Porque ella tenía miedo a los funerales,
Cada noche se arrastraban en paz en sus sueños:
Un carro negro con plata
Y lágrimas innecesarias,
Un temblor suave de crisantemos y cabezas.
Porque ella tenía miedo a los funerales,
Como una araña que se arrastra por la cara, el miedo se deslizaba,
Cuando flacas como huesos
Venían malas, crueles garras,
Con cintas negras en sus cabezas.

Cuando llegó el viejo carro que había servido por mucho tiempo,
Pero aún tiraba de cien años de antigüedad.
La pintura se agrietó, las puertas chirriaban, el embrague se rompió - ¿y qué?
Bajo el techo torcido se veía mejor el mundo.
Ya habían recorrido el mapa - hacia el oeste, hacia el este, de abajo hacia arriba,
Y cada nuevo camino era familiar.
Y solo cuando el rojo de la bandera precedía a la cruz en algún lugar -
En la primera esquina se precipitaba quien podía.

Porque ella tenía miedo a los funerales,
Cada noche se arrastraban en paz en sus sueños:
Un carro negro con plata
Y lágrimas innecesarias,
Un temblor suave de crisantemos y cabezas.
Porque ella tenía miedo a los funerales,
Como una araña que se arrastra por la cara, el miedo se deslizaba,
Cuando flacas como huesos
Venían malas, crueles garras,
Con cintas negras en sus cabezas.

Aquí, mira más de cerca, aún queda una huella afilada en la corteza,
Y el bosque llora con resina amarga.
Los neumáticos cantaban y el motor hablaba, en las ventanas se reía el viento,
Cuando en el fondo de la noche él la besaba.
Aquí termina el viaje, en rubíes de sangre, un sucio pañuelo,
No lo oculto, antes bebí un cuarto.
Por un momento vio la felicidad, escapando en las luces de la noche,
Dime, ¿conoces una muerte más hermosa?

Y alguna vez tuvo miedo a los funerales,
Y su corazón temblaba cuando pasaban.
Hasta que finalmente llegó ese funeral,
Juntos - qué bien,
En esta plata y negro se refleja.

Porque ella tenía miedo a los funerales,
Como una araña que se arrastra por la cara, el miedo se deslizaba,
Cuando flacas como huesos
Venían malas, crueles garras,
Con cintas negras en sus cabezas.

Escrita por: