San Sebastián
no tendré familias dispersas
ni más amantes exhaustas
ni tu cuello
en una playa
de oro
que agotaba
los míos
que agotaba
mis
miedos
custodiar tus
mañanas
desgarrar
con cuidado
el costado
que me lavas
de vez en cuando
de vez en cuando
salto las comidas
y sábanas
que me hablan
y el vientre
que duele
la calumnia
que no anida
mi eje
mi eje
y las extremidades desnudas
y estrellas
son pátina
sabes
de tus flechas
burdas
destinadas
a arcos muertos
las tensiones
sociales tuyas
ya no las quiero
en absoluto