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Río de Algodón

Laécio Beethoven

Rio de Algodão

Solidário ao órfão de pai/mãe,
Ao choro que rega todas as dores,
Ao lado escuro da lua crescente,
Ao cego que sente falta das cores.
Às flores amputadas do botão;
A outras que secam antes do corte,
Privando roseira-mãe da má sorte,
Nasce assim um rio de algodão.
Leito e manancial: coração.
Seu curso seguirá qualquer um norte.
Rio de algodão! rio de algodão!

Na brisa do rio de algodão
Voam serenas folhas de lembrança
E a esperança tecendo o cordão
Umbilical da nascente criança.
Nas águas macias, cheiro de paz,
Gosto de vida e textura de neve.
O tempo não conta. o vento é leve.
Pobreza, riqueza, lá tanto faz!
Filho de trovão, por certo, capaz
De mudar seu curso num raio breve.
Rio de algodão! rio de algodão!

Solidário a si, enquanto se finda
Calado, ao encontro do mar profundo.
Sua lama dissolve com fé, ainda,
Algemas tiradas das mãos do mundo.
Velado de brio e de transparência
Arrasta razões até ser notado
E o anzol da maldade, ora quebrado.
Refresca corredeiras da inocência.
Jamais pretende pra si a demência
De no mar solver-se, aniquilado.
Porque no leve rio de algodão
Os peixes são capuchos amorosos;
As aves são almas de outros rios;
Os golfos são retalhos calorosos.
Quando a frieza da morte chegar,
Ondas nem sal lhe trarão "finitude".
Tal baronesas flutuam no açude,
Flutuaria nas ondas do mar!
Flutuaria nas ondas do mar!
Flutuaria nas ondas do mar!
Rio de algodão! rio de algodão!

Río de Algodón

Solidario con el huérfano de padre/madre,
Con el llanto que riega todas las penas,
Con el lado oscuro de la luna creciente,
Con el ciego que extraña los colores.
A las flores amputadas del capullo;
A otras que se secan antes del corte,
Privando a la rosa madre de la mala suerte,
Así nace un río de algodón.
Lecho y manantial: corazón.
Su curso seguirá cualquier rumbo.
¡Río de algodón! ¡río de algodón!

En la brisa del río de algodón
Vuelan serenas hojas de recuerdo
Y la esperanza tejiendo el cordón
Umbilical del naciente niño.
En las aguas suaves, olor de paz,
Sabor de vida y textura de nieve.
El tiempo no cuenta, el viento es ligero.
Pobreza, riqueza, allí tanto da.
Hijo de trueno, seguramente capaz
De cambiar su curso en un instante.
¡Río de algodón! ¡río de algodón!

Solidario consigo mismo, mientras se acaba
En silencio, hacia el encuentro del mar profundo.
Su lodo se disuelve con fe, aún,
Cadenas quitadas de las manos del mundo.
Velado de orgullo y transparencia
Arrastra razones hasta ser notado
Y el anzuelo de la maldad, ahora roto.
Refresca rápidos de la inocencia.
Jamás pretende para sí la demencia
De disolverse en el mar, aniquilado.
Porque en el ligero río de algodón
Los peces son cariñosos capuchinos;
Las aves son almas de otros ríos;
Los golfos son retazos cálidos.
Cuando llegue el frío de la muerte,
Las olas ni sal le traerán 'finitud'.
Como baronesas flotan en la represa,
¡Flotaría en las olas del mar!
¡Flotaría en las olas del mar!
¡Flotaría en las olas del mar!
¡Río de algodón! ¡río de algodón!

Escrita por: Laecio Beethoven