Adeus Ao Mundo 5
V
A morte é dura,
Porém longe da pátria é dupla a morte.
Desgraçado do mísero, que expira
Longe dos seus, que molha a língua, seca
Pelo fogo da febre, em caldo estranho;
Que vigílias de amor não tem consigo,
Nem palavras amigas que lhe adocem
O tédio dos remédios, nem um seio,
Um seio palpitante de cuidados
Onde descanse a lânguida cabeça!
Feliz, feliz aquele, a quem não cercam
Nesse momento acerbo indiferentes
Olhos sem pranto; que na mão gelada
Sente a macia destra d'amizade
Num aperto de dor prender-lhe a vida!
Feliz o que no arfar da ânsia extrema
De desvelada irmã piedoso lenço,
Úmido de saudades vem limpar-lhe
As frias bagas dos finais suores!
Feliz o que repete a extrema prece,
Ensinada por ela, e beijar pode
O lenho do Senhor nas mãos maternas!
Desgraçado de mim!... Talvez bem cedo
Longe de mãe, de irmãos, longe da pátria
Tenha de me finar... Ramo perdido
Do tronco que o gerou, e arremessado
Por mão de Gênio mau à plaga alheia,
Mirrarei esquecido! Os céus o querem,
Os Céus são imutáveis: aos decretos
Do Senhor curvarei a fronte humilde,
Como cristão que sou. Eternidade,
Recebe-me a teu bordo!... Adeus, ó mundo!
Adiós al Mundo 5
V
La muerte es dura,
Pero lejos de la patria es doble la muerte.
Desdichado el pobre que exhala
Lejos de los suyos, que moja la lengua, seca
Por el fuego de la fiebre, en caldo extraño;
Que no tiene vigilias de amor consigo,
Ni palabras amigas que le endulcen
El tedio de los remedios, ni un seno,
Un seno palpitante de cuidados
Donde descanse la lánguida cabeza!
¡Feliz, feliz aquel a quien no rodean
En ese momento acerbo indiferentes
Ojos sin llanto; que en la mano helada
Siente la suave diestra de la amistad
En un apretón de dolor atarle la vida!
¡Feliz el que en el arrebato de la ansia extrema
De la cuidadosa hermana un pañuelo piadoso,
Húmedo de añoranzas, viene a limpiarle
Las frías gotas de los sudores finales!
¡Feliz el que repite la extrema plegaria,
Enseñada por ella, y puede besar
La madera del Señor en las manos maternas!
¡Desdichado de mí!... Quizás muy pronto
Lejos de madre, de hermanos, lejos de la patria
Tenga que fallecer... Rama perdida
Del tronco que lo engendró, y arrojado
Por mano de Genio malo a tierra ajena,
¡Marchitaré olvidado! Los cielos lo quieren,
Los Cielos son inmutables: a los decretos
Del Señor inclinaré la frente humilde,
Como cristiano que soy. Eternidad,
¡Recíbeme en tu orilla!... ¡Adiós, oh mundo!