395px

EN EL CAMINO

Lehakat Cheil Hayam

AL EM HADERECH

Al em haderech etz amad,
amad nofel apaim.
Num, numah bein halailah rad,
leil sa'ar al hamayim.

Has, yeled, has'finah al tzad
notah miza'af ru'ach.
Al em hadrech etz amad,
ein tzitz ve'ein tapu'ach.

El zeh ha'etz ei pa'am, ben,
avi imech higi'a.
Vetzel arvit be'etz kinen
uvad hu lo hini'a.

Kavash bo rosh avi imech,
panav liy'rushalaim.
Nasa bivechi t'filat minchah,
im Elohav bishnaim.

Al kach supar, al kach hugad,
beshir yafeh, shachu'ach.
Has, yeled, has'finah al tzad,
zo'eket mul haru'ach.

Has, yeled, has'finah al tzad,
chutrah, sho'eget m'ri,
al em haderech etz amad,
ein perach ve'ein p'ri.

El zeh ha'etz avich, ben
nik'shar, akud bechevel.
Barzel veshot hakuko, ben,
vecham timer hahevel.

Uch'shehayah ke'esh adom
hashot hachad micherev,
tzanach avicha artzha dom,
le'et minchah, im erev.

Tzanach mimizbecho le'at,
panav liy'rushalaim.
Has, yeled, has'finah al tzad,
kor'ah, nosheket mayim.

Kor'at has'finah al tzad,
olah sh'lufat tziporen!
Al em haderech etz nichrat,
nichrat vay'hi letoren...

Al has'finah nitzav hu ram,
chavuk bechevel peled,
ha'etz hashav mishir ha'am,
mezamer hak'falot.

Elav nikra'at rua'ch leil,
uche'ilu shuv, lefet'a,
kulotovel bitz'chok veyalel
shel tof uk'larinetah.

Has, yeled, sha'ar hat'hilah
letoren yif'tach.
Hu gam hayom amud t'filah,
hu gam hayom mizbe'ach.

Al em haderech etz amad,
ve'lo yipol apaim.
Num, yeled, has'finah al tzad
chutrah, boka'at mayim.

EN EL CAMINO

En el camino un árbol se para,
se para con las ramas caídas.
Duerme, duerme entre la bruma,
noche sobre el agua.

Detente, niño, la barca a un lado
suspira con anhelo.
En el camino un árbol se para,
sin flores y sin manzanas.

Este árbol una vez, hijo,
llegó tu padre y tu madre.
Y quiso la tarde en el árbol celoso
y en él no se avergonzó.

Luchó en él tu padre y tu madre,
su rostro hacia Jerusalén.
Llevó en llanto la oración de la tarde,
con su Dios en dos.

Por eso se contó, por eso se dijo,
en una hermosa canción, se inclinó.
Detente, niño, la barca a un lado,
grita frente al viento.

Detente, niño, la barca a un lado,
envuelta, errante y amarga,
en el camino un árbol se para,
sin perfume y sin fruto.

Este árbol tu padre, hijo,
se ató, atado con cuerda.
Hierro y látigo lo golpearon, hijo,
y cuánto se desvaneció el humo.

Y cuando fue como fuego rojo
el látigo cortó,
tu padre dejó su tierra roja,
por un tiempo, con la tarde.

Dejó su altar lentamente,
con su rostro hacia Jerusalén.
Detente, niño, la barca a un lado,
llora, besa el agua.

Besa la barca a un lado,
¡ascua de pájaro quemado!
En el camino un árbol se desgarró,
se desgarró y se convirtió en torre...

En la barca se yergue alto,
unido con cuerda de plomo,
el árbol devuelve el canto del pueblo,
cantando las dobles voces.

A él se le llama espíritu de la noche,
y como si volviera, de repente,
todo se envuelve en risas y llanto
de tambor y clarinete.

Detente, niño, la puerta de inicio
se abrirá a la torre.
Él también hoy es pilar de oración,
él también hoy es altar.

En el camino un árbol se para,
y no caerán las ramas.
Duerme, niño, la barca a un lado,
envuelta, rompiendo el agua.

Escrita por: