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El Viento y el Payador

Léo Almeida

O Vento e o Payador

O vento caminhador
Cantava porque era vento
Mas faltava o sentimento
Que vem do mundo interior
E ouvindo coplas de amor,
Desde a mais xucra à mais doce,
Porque era vento, adonou-se
Do canto do payador.

A terra que me pariu
Do ventre da geografia
Com certeza não sabia
Qual ia ser meu feitio
Se era campo, se era rio,
Berro, trovão ou relincho,
Ou candeeiro de bochincho
Queimando só no pavio.

Decerto a velha parteira,
Quando me banhou, piazinho
Ia assoviando baixinho
Uma milonga campeira
Ou quem sabe a mamadeira,
Depois que deixei o seio,
Era apojo de rodeio
De alguma tigra tambeira.

Daí talvez, esta ânsia
Daí talvez, este entono
De não ter dona nem dono
E me agrandar na distância;
Talvez daí a circunstância
Dos meus instintos selvagens
De andar rastreando mensagens
Que se extraviaram na infância.

Sempre existe algum refugo
Por buena que a tropa seja,
Vaqueano de sina andeja
Jamais me tornei verdugo
Não me vendo, não me alugo,
Pra mim o mundo é pequeno
E as lágrimas de sereno
Que a noite chora... eu enxugo.

Depois de enxugar o pranto
De tantas noites serenas,
Foram ficando terrenas
As deusas do meu encanto
Por isso, quando levanto
Meus versos ao firmamento,
Não sou mais que a voz do vento
Que se adonou do meu canto.

El Viento y el Payador

El viento caminante
Cantaba porque era viento
Pero le faltaba el sentimiento
Que viene del mundo interior
Y escuchando coplas de amor,
Desde la más ruda a la más dulce,
Porque era viento, se adueñó
Del canto del payador.

La tierra que me parió
Del vientre de la geografía
Seguramente no sabía
Qué iba a ser mi destino
Si era campo, si era río,
Berreo, trueno o relincho,
O farol de pulpería
Quemando solo en el pabilo.

Seguramente la vieja partera,
Cuando me bañó de pequeño
Iba silbando bajito
Una milonga campera
O tal vez el biberón,
Después de dejar el pecho,
Era refugio de rodeo
De alguna tigra tamboquera.

Quizás de ahí, esta ansia
Quizás de ahí, este tono
De no tener dueña ni dueño
Y agrandarme en la distancia;
Tal vez de ahí la circunstancia
De mis instintos salvajes
De andar rastreando mensajes
Que se extraviaron en la infancia.

Siempre existe algún rezago
Por buena que sea la tropa,
Vaqueano de señales errantes
Jamás me convertí en verdugo
No me vendo, no me alquilo,
Para mí el mundo es pequeño
Y las lágrimas de rocío
Que la noche llora... yo enjugo.

Después de secar el llanto
De tantas noches serenas,
Fueron quedando terrenales
Las diosas de mi encanto
Por eso, cuando elevo
Mis versos al firmamento,
No soy más que la voz del viento
Que se adueñó de mi canto.

Escrita por: Jayme Caetano Braun / Talo Pereyra