Vendaval
Cavalgado Cabelun
Subia a serra,
Trazia no lombo um
Passo de guerra.
E a cidade ficava lá,
Dois metros depois do Deus dará.
Protegida das torres da igreja
Que zombavam de Cabelun
Por seu despudor,
Invadir a cidade de cereja
Um herege, um algum
Servo do tentador.
E veio o vento que veio,
Calar a boca do sino,
Meteu o pé no esteio
Desconjurou menina e menino.
Deixou a cidade de perna pra cima,
Campeando a saia a lhe sair do ventre.
Cabelun roçou a vida,
Fez chacina comeu os olhos
De azul descrente.
E foram homens rodando,
Azulejos, supositórios, despostórios,
Leis, legisladores e maravilhas
Eletrônicas roubadas.
Só ficou a torre de cimento
A proteger os desditos,
Cumprindo o juramento que fez c'o Santo Bendito
Umas rimas e poemas loucos,
Se espalharam ao vento,
Gritando que era pouco
Deixassem o mundo ao relento.
Estrebuchando Cabelun
Fugiu de vista,
Deixando cheiro de algum
Sonho egoísta,
Arrotou bravatas nas gravatas,
Nos escritórios modernos,
Arrastou dinheiro dos bueiros
Em casas de ternos.
Somente a torre esquecida,
Na cidade qualquer do mundo,
Lambia o sangue das feridas
Com seu suspiro profundo!
Tormenta
Cabalgando Cabelun
Subía a la sierra,
Llevaba en su espalda
Un paso de guerra.
Y la ciudad quedaba allá,
Dos metros después del olvido.
Protegida por las torres de la iglesia
Que se burlaban de Cabelun
Por su desfachatez,
Al invadir la ciudad de cereza
Un hereje, un siervo
del tentador.
Y vino el viento que vino,
A callar la boca del reloj,
Metió el pie en el estribo
Desconjuró a niñas y niños.
Dejó la ciudad boca arriba,
Levantando la falda que se le escapaba del vientre.
Cabelun rozó la vida,
Hizo estragos, se comió los ojos
De azul descreído.
Y fueron hombres girando,
Azulejos, supositorios, despojos,
Leyes, legisladores y maravillas
Electrónicas robadas.
Sólo quedó la torre de cemento
Protegiendo a los desdichados,
Cumpliendo el juramento que hizo con el Santo Bendito
Unas rimas y poemas locos,
Se esparcieron con el viento,
Gritando que era poco
Dejaran al mundo al relento.
Forcejeando Cabelun
Se alejó de la vista,
Dejando olor a algún
Sueño egoísta,
Echó bravuconadas en las corbatas,
En las oficinas modernas,
Arrastró dinero de los desagües
En casas de trajes.
Solamente la torre olvidada,
En cualquier ciudad del mundo,
Lamía la sangre de las heridas
Con su suspiro profundo!