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El Coleccionista, Pt. 1: Musa

Light This City

The Collector, Pt. 1: Muse

Lying here, inside a song, it seems, inside every song I've ever read
written not by a bloodthirsty man, but a shock-hungry trend;
rags of flesh discarded on the ground,

eyes and ears hastily carved from heads while a frustrated surgeon searched for something he feared he'd never find.
The flies have long since settled on their feast,
breeding maggots in the eyesockets of the deceased;
the walls and floor undulate under tiny beasts.

Amidst the chaos and all the unclean a body lay cold, yet cared for,
stitched up, yet pristine.
A bedside jar held entrails waiting to be fit inside her empty shell.
She rested, queenlike, in this fragrant Hell,

her arms smooth and white, sewn to hands missing fingers.
My gaze trembled up her delicate neck,
and I noticed her mouth was opened wide.
Her pale hair flowed down to the floor, brushed and clean,
and next to several organs in glass, floated two large blue eyes.

Footsteps trampled down stairs; he was dragging another lucky bride.
I balled my fists, flexed my legs, and cursed my restraints,
a bad taste left in my mouth from biting through tape.

Trying to build the perfect woman, I see.
How very creative… a love you can customize.
How many donors did you volunteer-now flayed, displayed,
and forgotten in dark corners if not for the stench they emanate?
Am I joining the ranks?
What part of my body will you attach to hers?

El Coleccionista, Pt. 1: Musa

Acostado aquí, dentro de una canción, parece, dentro de cada canción que he leído
escritas no por un hombre sediento de sangre, sino por una tendencia hambrienta de shock;
harapos de carne descartados en el suelo,

ojos y orejas tallados apresuradamente de cabezas mientras un cirujano frustrado buscaba algo que temía nunca encontrar.
Las moscas hace tiempo se posaron en su festín,
criando gusanos en las cuencas de los ojos de los difuntos;
las paredes y el suelo ondulan bajo pequeñas bestias.

En medio del caos y toda la impureza yacía un cuerpo frío, pero cuidado,
cosido, pero prístino.
Un frasco al lado de la cama contenía entrañas esperando ser colocadas dentro de su cáscara vacía.
Descansaba, como una reina, en este fragante Infierno,

sus brazos suaves y blancos, cosidos a manos sin dedos.
Mi mirada tembló por su delicado cuello,
y noté que su boca estaba abierta de par en par.
Su pálido cabello fluía hasta el suelo, cepillado y limpio,
y junto a varios órganos en vidrio, flotaban dos grandes ojos azules.

Pasos resonaron por las escaleras; él arrastraba a otra afortunada novia.
Apreté los puños, flexioné las piernas y maldije mis restricciones,
un mal sabor quedó en mi boca por morder a través de la cinta.

Intentando construir la mujer perfecta, veo.
Qué creativo... un amor que puedes personalizar.
¿Cuántos donantes te ofreciste, ahora desollados, exhibidos,
y olvidados en rincones oscuros si no fuera por el hedor que emanan?
¿Me estoy uniendo a las filas?
¿Qué parte de mi cuerpo unirás al suyo?

Escrita por: Laura Nichol / Light This City