A Catalina
Entre lágrimas y congojas de mi alma adolorida
Amargado de la vida ne rokême añemboja
Ahenóivo ipaha pe nde réra, Catalina
Che jukátava reína ndacherayhúigui kamba
Con mi paso vacilante me dirijo a la penumbra
A buscar la fría tumba que el destino me cavó
Para mí ya terminó aquella dicha ilusoria
Que guardaba en mi memoria agozávo nendive
Ko'êramo repu'ãvo, Catalina mi adorada,
Rejuhúne bien regada tesaýpe ne rokê
Ha upévokena ere “Péva ohóma opytu'úvo
Allá lejos entre las brumas omanómane ra'e”
Epytántena egozá, Catalina, pena ajena,
La dicha en hora buena ne rembiayhúndi neaño
Che ahata aha'ãrõ ya me consume el destino
Porque soy un peregrino hi'ag̃uímava imano
Ahamíma che yvoty con mi triste mala suerte
Che renóimango la muerte ojojávo che kupy
Aníkena rembyasy al bohemio infortunado
Oumiva'ekue nde lado ohekávo ãngapyhy
A Catalina
Entre lágrimas y congojas de mi alma adolorida
Amargado de la vida, no puedo olvidar
Ahenóivo ipaha pe nde réra, Catalina
Te he matado, reina, por no amarte más
Con mi paso vacilante me dirijo a la penumbra
A buscar la fría tumba que el destino me cavó
Para mí ya terminó aquella dicha ilusoria
Que guardaba en mi memoria, disfrutando contigo
En la mañana, recordando, Catalina, mi adorada,
Te encontraré bien regada en el camino de tu voz
Y así me dirás: “¿Qué es esto que está pasando?
Allá lejos, entre las brumas, se siente el eco”
Permanezco feliz, Catalina, pena ajena,
La dicha en hora buena no se ha ido de mi año
Ya me consume el destino, porque soy un peregrino
Que ha estado buscando su camino
Voy a llevar mi flor con mi triste mala suerte
La muerte me llama, mirándome a los ojos
No dejes que llores por el bohemio infortunado
Que ha estado a tu lado, buscando tu abrazo.
Escrita por: Emiliano R. Fernàndez