Romance de Rosa Plena
A Rosa que foi de muitos
Agora é Rosa de um só
China de casa montada
Na ruazinha arredada
Onde macegas e ventos
Bailam vestidos de pó
Vozes lhe batem à porta
E a chamam de rapariga
Rosa disfarça, não liga
Cerra as cortinas e os olhos
Se adentra dentro de si
Custou-lhe chegar ali
Na sala quatro por quatro
No quarto quatro por três
No dar-se sem entregar-se
No quarto quatro por três
A quem a toma e em troca
Lhe paga as contas do mês
Não mais a gueixa sem marca
Sempre pronta pra mais um
Não mais mansa de arreio
Mordendo o ferro do freio
Sem refugar a nenhum
Não mais a noite indormida
Vendendo carne e mentira
Por notas de cem mil réis
Não mais o batom cereja
Rindo na boca cansada
Mordida a cuspe e cerveja
No roxo dos cabarés
Disso ficou-lhe a lembrança
A cicatriz, a memória
Os episódios da história
Escrita a tinta de vinhos
Na carne das meretrizes
Nunca esquece de onde veio
Quem chega e planta raízes
Semente ao vento plantou-se
Quem fora terra de planta
Para a semente dos machos
Agora só um a tem
Quando vem a quando a quer
Só um se aninha em seus peitos
Para exercer o direito
De dono de uma mulher
Mas a noite é de recuerdos
É de silêncios que gritam
De arremessos e uivos
De cães danados no seio
E ele, seu dono, não veio
Não veio para tomá-la
Ferí-la de pluma e garras
Rasgar-lhe o ventre onde canta
Todo um verão de cigarras
E Rosa, transfigurada
Por ventos de danação.
Volta a ser quem Rosa era
Desnudo o corpo vestido
Por lençóis de solidão
Mãos de fogo nos lunares
Dos seios de clara carne
Sob os macios do lençol
Rosa, a de ontem, se assoma
Nas chamas vivas que a tomam
Toda de sal e de sol
Entre cambraias de gelo
Rosa em brasa se levanta
Na cama que a emoldura
Como num quadro de santa
Arde-lhe a carne madura
Na noite propiciatória
E Rosa goza-se impura
Tomada pela memória
Rosa de pétalas rubras
Rosa plena, dela só.
Romance de Rosa Plena
A Rosa que fue de muchos
Ahora es Rosa de uno solo
Chinita de casa armada
En la callejuela apartada
Donde las hierbas y los vientos
Bailan vestidos de polvo
Voces le golpean la puerta
Y la llaman muchacha
Rosa disimula, no hace caso
Cierra las cortinas y los ojos
Se adentra en su interior
Le costó llegar hasta ahí
En la sala cuatro por cuatro
En el cuarto cuatro por tres
En el darse sin entregarse
En el cuarto cuatro por tres
A quien la toma y a cambio
Le paga las cuentas del mes
Ya no la geisha sin marca
Siempre lista para uno más
Ya no dócil de arreo
Mordiendo el hierro del freno
Sin rechazar a ninguno
Ya no la noche en vela
Vendiendo carne y mentiras
Por billetes de cien mil reales
Ya no el labial cereza
Riendo en la boca cansada
Mordida a escupitajos y cerveza
En el morado de los cabarés
De eso le quedó el recuerdo
La cicatriz, la memoria
Los episodios de la historia
Escrita con tinta de vinos
En la piel de las meretrices
Nunca olvida de dónde viene
Quien llega y echa raíces
Semilla al viento se plantó
Quien fuera tierra de planta
Para la semilla de los machos
Ahora solo uno la tiene
Cuando viene y cuando quiere
Solo uno se acurruca en sus pechos
Para ejercer el derecho
De dueño de una mujer
Pero la noche es de recuerdos
Es de silencios que gritan
De lanzamientos y aullidos
De perros endemoniados en el seno
Y él, su dueño, no vino
No vino para tomarla
Herirla con plumas y garras
Rasgarle el vientre donde canta
Todo un verano de cigarras
Y Rosa, transfigurada
Por vientos de condenación
Vuelve a ser quien era Rosa
Desnudo el cuerpo vestido
Por sábanas de soledad
Manos de fuego en los lunares
De los senos de clara carne
Bajo los suaves del lienzo
Rosa, la de ayer, se asoma
En las llamas vivas que la toman
Toda de sal y de sol
Entre telas de hielo
Rosa en llamas se levanta
En la cama que la enmarca
Como en un cuadro de santa
Le arde la carne madura
En la noche propiciatoria
Y Rosa se goza impura
Tomada por la memoria
Rosa de pétalos rojos
Rosa plena, de ella sola.