Fazenda São Francisco
Eu fiz a maior proeza,
Nas bandas do rio da Morte,
Com outro caminhoneiro,
Traquejado no transporte.
Fui buscar uma vacada,
Para um criador do norte,
Na chegada eu presenti,
Que era dia de sorte,
Depois do embarque feito só ficou um boi de corte.
O mestiço era bravo,
Que até na sombra investia,
E a filha do fazendeiro,
Mordendo os lábios dizia.
Eu nunca beijei ningüém,
Juro pela luz do dia,
Mas quem montar esse boi,
E lhe tirar a valentia,
Ganha meu primeiro beijo que darei com alegria.
Vendo a beleza da moça,
Meu sangue ferveu nas veias,
Eu calcei um par de esporas,
E passei a mão na peia.
Peguei o mestiço a unha,
Rolei com ele na areia,
Enquanto ele esperneava,
Fui apertando a correia,
Mas quando sentei no lombo foi que eu ví a coisa feia.
O boi saltou a porteira,
No primeiro corcoviado,
Numa ladeira de pedra,
Desceu pulando furtado.
Saía linguas de fogo,
Cheirava chifre queimado,
Quando os cascos do mestiço,
Batiam no lageado,
Parou berrando na espora ajoelhando derrotado.
Pra cumprir sua promessa,
A moça veio ligeiro,
Me disse: "você provou,
Ser peão de boiadeiro".
Dos prêmios que eu vou lhe dar,
O beijo é o primeiro,
Sua boca foi abrindo,
Seu olhar ficou morteiro,
Nessa hora eu acordei abraçando o travesseiro.
Hacienda San Francisco
Hice la mayor hazaña,
En las orillas del río de la Muerte,
Con otro camionero,
Experimentado en el transporte.
Fui a buscar un grupo de vacas,
Para un criador del norte,
En la llegada presentí,
Que era un día de suerte,
Después de cargar, solo quedó un toro de corte.
El mestizo era bravo,
Que incluso en la sombra embestía,
Y la hija del hacendado,
Mordiéndose los labios decía.
Nunca besé a nadie,
Lo juro por la luz del día,
Pero quien monte a este toro,
Y le quite la valentía,
Ganará mi primer beso que daré con alegría.
Al ver la belleza de la chica,
Mi sangre hervía en las venas,
Me puse un par de espuelas,
Y agarré el lazo con fuerza.
Agarré al mestizo con fuerza,
Rodé con él en la arena,
Mientras él se revolcaba,
Iba apretando la correa,
Pero cuando me senté en su lomo fue cuando vi lo feo.
El toro saltó la cerca,
En el primer brinco,
En una ladera de piedra,
Bajó saltando furtivo.
Salían lenguas de fuego,
Olía a cuerno quemado,
Cuando los cascos del mestizo,
Golpeaban en el empedrado,
Paró bramando con la espuela, arrodillándose derrotado.
Para cumplir su promesa,
La chica vino rápido,
Me dijo: 'demostraste,
Ser un peón de ganado'.
De los premios que te daré,
El beso es el primero,
Su boca se abría,
Su mirada se volvió sombría,
En ese momento desperté abrazando la almohada.