Amadrinhador
Quem pensa que em si se basta não conhece o mandamento
Não hay tormenta sem vento e nem cambona sem alça
Uma guampa sem cachaça, cabelo negro sem flor
E nem tropilha machaça sem ter bom amansador
Se o potro baba a flechilha, da própria sorte se olvida
Como se embaixo um mandinga viesse apertando as virilhas
Num transe de vida e morte, o bagual e o domador
Tem anjo de guarda e sorte nas mãos do amadrinhador
Assim com verso o crioulo bebido em laje de sanga
Bem quando a flor da pitanga beija o remanso do arroio
Verte a água da parede denunciando um nascedor
Pra mim que nasci com sede, me la mostró un payador
E eu sigo a filosofia daquele andejo e errante
Que deixou impresso o semblante do canto na geografia
Viu a gruta dos assombros e o rastro do boi barroso
E nos trouxe sobre os ombros, versos que a bruxa escondia
El Amadrinador
Quien piensa que puede bastarse a sí mismo no conoce el mandamiento
No hay tormenta sin viento ni cambona sin asa
Una guampa sin cachaça, cabello negro sin flor
Y ni tropilla machacada sin un buen domador
Si el potro babea la flecha, se olvida de su propia suerte
Como si debajo una mandinga viniera apretando las entrepiernas
En un trance de vida y muerte, el bagual y el domador
Tienen un ángel de la guarda y suerte en las manos del amadrinador
Así como el criollo nacido en lajas de sanga
Justo cuando la flor de pitanga besa la calma del arroyo
Vierte el agua de la pared revelando un nacedero
Para mí, que nací con sed, me lo mostró un payador
Y sigo la filosofía de aquel vagabundo errante
Que dejó impreso el semblante del canto en la geografía
Vio la cueva de los espantos y la huella del toro barroso
Y nos trajo sobre los hombros versos que la bruja escondía
Escrita por: Luiz Marenco / Sergio Carvalho Pereira