Gaudério
Na estância, toda a semana
Campereei de Sol a Sol
E, hoje, sábado, com gana
Me corto a ver a tirana
Com duas braças de Sol
No zaino negro galhardo
Abro o pala em cima da anca
E a larga bombacha branca
Sobre a badana de pardo
Fogoso, o pingo estradeiro
Sabe onde vou e onde vai
E segue barbeando o freio
A galopito no más
Nas quebradas e coxilhas
Nas canções das sangas claras
Estão pedindo silêncio
Para os rufos do meu lenço
E o alvoroço do meu pala
Sobe dos pastos do chão
De toda quieta a querência
Um cheiro fino de essência
Chinoca e manjericão
Chego enfim à paisanita
Diz-me adeus no pingo mouro
Com a graça fina e esquisita
Que hay na flor do cinamomo
E, no aconchego do rancho
Dentro da noite invernal
Paira o campeiro perfume
Da flor guaxa entre o xircal
Cai geada, o flete relincha
Tranqueando a soga, arrepiado
Olho a noite pela frincha
Inté o silêncio é gelado
E um frio que ninguém se arrima
Que hay inté noites daquelas
Neve qualhada lá em cima
E na pocita das estrelas
E os nossos peitos amantes
O ar parece que corta
Como os fogões nos andantes
Acesos na noite morta
Gaucho
En la estancia, toda la semana
Cabalgando de Sol a Sol
Y hoy, sábado, con ansias
Me corto para ver a la tirana
Con dos brazas de Sol
En el zaino negro gallardo
Abro el poncho sobre la cadera
Y las amplias bombachas blancas
Sobre la montura de cuero
Fogoso, el caballo de la ruta
Sabe a dónde voy y a dónde va
Y sigue mordiendo el freno
A galope tendido
En los valles y lomas
En las canciones de los arroyos claros
Piden silencio
Para los redobles de mi pañuelo
Y el revuelo de mi poncho
Sube desde los pastos del suelo
De toda tranquila la querencia
Un olor fino a esencia
Chinoca y albahaca
Llego por fin a la paisanita
Me dice adiós en el caballo oscuro
Con la gracia fina y extraña
Que hay en la flor del arrayán
Y, en el cobijo del rancho
Dentro de la noche invernal
Flota el perfume campero
De la flor silvestre entre el corral
Cae la helada, el caballo relincha
Tironeando la soga, erizado
Miro la noche por la rendija
Hasta el silencio es helado
Y un frío que nadie se anima
Que hay incluso noches así
Nieve apelmazada allá arriba
Y en el charquito de las estrellas
Y nuestros pechos amantes
El aire parece que corta
Como las estufas en los vagabundos
Encendidas en la noche muerta