395px

Paisano

Luiz Menezes

Paisano

Um dia chegou de longe
Nunca se soube de donde
Chapéu quebrado na testa
E um lenço preto ao pescoço
Negro como pensamento
De uma China despeitada
E afinal ficou de peão
Da estância de Seu Quirino
Primeiro que levantava
Ao canto do quero-quero
Pra impessar a lida do dia

E quando lhe davam um alce
Passava grozeando os cascos
De um rozilito cinzento
Pingo que era um pensamento
Segundo seu comentário
Ninguém sabia seu nome
Talvez, nem mesmo o patrão
Mas quando de noitezita
A indiada puxava um banco
Em derredor do fogão
Lá sobe um canto solito
Um pinho entrava de manso
Cantando coisas bonitas
Que faz a gente pensar
E finalmente a peonada
Se acostumou com o estranho
Pra todo mundo da estância
Era o paisano
No mas!

Talvez por seu mutismo
Despertava nas mulheres
Caprichos de coração
Porém muito maneiroso
Fazia sempre segredo
Quando por necessidade
Precisava do carinho
De alguma China qualquer
Depois, voltava solito
Ao trote do seu rosilho
Levando para os pelegos
Mais uma história de amor

E finalmente aos pouquitos
Por ser pronto servidor
Foi conquistando a amizade
Desde a peonada ao patrão
E foi num final de tarde
Que alguém entrou no galpão
E disse pros que mateavam
Que uma patrulha do povo
Buscava um sorro qualquer
O que se ouviu de repente
Foi uma voz que de um canto
Falou por primeira vez
Dizendo apenas
Tô aqui!

Foi como se lá do céu
Um trovão se desgrudasse
Preludiando temporal
Logo o galpão foi sitiado
Pela patrulha do povo
E até parece mentira
Que um indiozito tão quieto
Pudesse ser tão ligeiro
Na hora do ferro branco
Quando cessou o reboliço
Os gritos do entreveiro
Jaziam lá no terreiro
Três índios ensangüentados
E a longe, na polvadeira
O rosilito cinzento
De cascos bem aparados
Debandava proutros nortes
Talvez para a banda Oriental
Levava apenas no lombo
Um guapo e quieto paisano
Que um dia chegou de longe
Nunca se soube de donde

Paisano

Un día llegó de lejos
Nunca se supo de dónde
Sombrero roto en la frente
Y un pañuelo negro al cuello
Negro como un pensamiento
De una china despechada
Y al final quedó de peón
En la estancia de Don Quirino
El primero que se levantaba
Al canto del quiero-quero
Para empezar la jornada del día

Y cuando le daban un alce
Pasaba golpeando los cascos
De un caballito gris
Pingo que era un pensamiento
Según su comentario
Nadie sabía su nombre
Quizás, ni siquiera el patrón
Pero cuando de nochecita
La indiada sacaba un banco
Alrededor del fogón
Allí subía un canto solitario
Un pingo entraba despacito
Cantando cosas bonitas
Que hacen pensar
Y finalmente la peonada
Se acostumbró al extraño
Para todos en la estancia
Era el paisano
¡Nada más!

Quizás por su mutismo
Despertaba en las mujeres
Caprichos de corazón
Pero muy reservado
Siempre guardaba secreto
Cuando por necesidad
Necesitaba cariño
De alguna china cualquiera
Después, volvía solito
Al trote de su caballito
Llevando para los peones
Más una historia de amor

Y finalmente a poquititos
Por ser un buen servidor
Fue conquistando la amistad
Desde la peonada al patrón
Y fue en un atardecer
Que alguien entró al galpón
Y dijo a los que mateaban
Que una patrulla del pueblo
Buscaba un zorro cualquiera
Lo que se oyó de repente
Fue una voz que desde un rincón
Habló por primera vez
Diciendo apenas
¡Aquí estoy!

Fue como si del cielo
Un trueno se despegara
Preludiando temporal
Pronto el galpón fue sitiado
Por la patrulla del pueblo
Y hasta parece mentira
Que un indiecito tan callado
Pudiera ser tan rápido
En la hora del fierro blanco
Cuando cesó el alboroto
Los gritos del entrevero
Yacían allí en el terreno
Tres indios ensangrentados
Y a lo lejos, en la polvareda
El caballito gris
Con cascos bien cuidados
Se alejaba hacia otros nortes
Quizás hacia la banda oriental
Llevaba solo en el lomo
Un guapo y callado paisano
Que un día llegó de lejos
Nunca se supo de dónde.

Escrita por: Luiz A. Menezes