Elizabeth's Song
Amidst the congregation
Of listless spirits walking
Her witness ghastly visage
Stands gazing from afar,
Uncloaked by misty shadow
Uphold the passing dark
Turned to me his onyx heart-
And bled me to the stars.
He's held her here a soul in bondage
Her innocence to fade,
Bound by flame scarr'd hand in sorrow,
Locked inside his cage.
Blowing in the wind loom the whispers of our mistress
Hanging in the shadows of her heretic past
Carried by the tree to her waking non-existence
Doomed to carry guilt as the darkened seasons pass.
I held my lover in dreams naïve
Entwined in deception's affair,
The timing of the curse I ravaged
Brought celebration from pulpit's stare.
Tho' weeping then did saints hear sorrow,
He then my flame possessed.
The mask he wore that day of darkness
Would label me possessed.
The pale horse he bore no rider,
The wind swung from the tree,
Trapped inside his box of secrets,
The breeze you hear is me!
I look into the forest, with steel unclouded eyes,
She's pointing me to spirits by ghostly finger guide,
These are the unseen lonely I now behold with sight,
As midnight turns to dawning-on their everlasting night.
Canción de Elizabeth
En medio de la congregación
De espíritus apáticos caminando
Su testigo rostro espeluznante
Permanece observando desde lejos,
Descubierto por la sombra brumosa
Sostiene la oscuridad pasajera
Volvió hacia mí su corazón de ónix-
Y me llevó a las estrellas.
Él la ha mantenido aquí, un alma en cautiverio
Su inocencia desvaneciéndose,
Atada por la mano marcada por el fuego en la tristeza,
Encerrada dentro de su jaula.
Soplando en el viento resuenan los susurros de nuestra señora
Colgando en las sombras de su pasado hereje
Llevados por el árbol hacia su inexistencia despierta
Condenada a cargar la culpa mientras pasan las estaciones oscurecidas.
Sostuve a mi amante en sueños ingenuos
Enredados en el romance del engaño,
El momento de la maldición que asolé
Trajo celebración desde la mirada del púlpito.
Aunque llorando entonces los santos escucharon la tristeza,
Él entonces poseyó mi llama.
La máscara que llevaba ese día de oscuridad
Me etiquetaría como poseída.
El pálido caballo que llevaba sin jinete,
El viento se balanceaba desde el árbol,
Atrapada dentro de su caja de secretos,
¡La brisa que escuchas soy yo!
Miro hacia el bosque, con ojos de acero sin nubes,
Ella me señala a los espíritus guiándome con dedo fantasmal,
Estos son los solitarios invisibles que ahora contemplo con la vista,
Mientras la medianoche se convierte en amanecer-en su noche eterna.