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Rastro

Mafalda Veiga

Restolho

Geme o restolho, triste e solitário
A embalar a noite escura e fria
E a perder-se no olhar da ventania
Que canta ao tom do velho campanário

Geme o restolho, preso de saudade
Esquecido, enlouquecido, dominado
Escondido entre as sombras do montado
Sem forças e sem cor e sem vontade

Geme o restolho, a transpirar de chuva
Nos campos que a ceifeira mutilou
Dormindo em velhos sonhos que sonhou
Na alma a mágoa enorme, intensa, aguda

Mas é preciso morrer e nascer de novo
Semear no pó e voltar a colher
Há que ser trigo, depois ser restolho
Há que penar para aprender a viver

E a vida não é existir sem mais nada
A vida não é dia sim, dia não
É feita em cada entrega alucinada
Pra receber daquilo que aumenta o coração

Geme o restolho, a transpirar de chuva
Nos campos que a ceifeira mutilou
Dormindo em velhos sonhos que sonhou
Na alma a mágoa enorme, intensa, aguda

Mas é preciso morrer e nascer de novo
Semear no pó e voltar a colher
Há que ser trigo, depois ser restolho
Há que penar para aprender a viver

E a vida não é existir sem mais nada
A vida não é dia sim, dia não
É feita em cada entrega alucinada
Pra receber daquilo que aumenta o coração

Rastro

Gime el rastrojo, triste y solitario
Acompañando la noche oscura y fría
Y perdiéndose en la mirada del viento
Que canta al son del viejo campanario

Gime el rastrojo, preso de nostalgia
Olvidado, enloquecido, dominado
Escondido entre las sombras del monte
Sin fuerzas, sin color y sin voluntad

Gime el rastrojo, sudando de lluvia
En los campos que la segadora mutiló
Durmiendo en viejos sueños que soñó
En el alma la pena enorme, intensa, aguda

Pero es necesario morir y renacer
Sembrar en el polvo y volver a cosechar
Hay que ser trigo, luego ser rastrojo
Hay que sufrir para aprender a vivir

Y la vida no es existir sin más
La vida no es día sí, día no
Se hace en cada entrega alocada
Para recibir de aquello que agranda el corazón

Gime el rastrojo, sudando de lluvia
En los campos que la segadora mutiló
Durmiendo en viejos sueños que soñó
En el alma la pena enorme, intensa, aguda

Pero es necesario morir y renacer
Sembrar en el polvo y volver a cosechar
Hay que ser trigo, luego ser rastrojo
Hay que sufrir para aprender a vivir

Y la vida no es existir sin más
La vida no es día sí, día no
Se hace en cada entrega alocada
Para recibir de aquello que agranda el corazón

Escrita por: Mafalda Veiga