A Balada do Mexicano, Pt. 1 (A Saga de El Matador)
Vou contar para vocês a história de um cara
Que era temido por onde passava
Usava um chapéu preto com grande aba
Montava um cavalo raça manga-larga
À sua cintura sempre duas armas
Canos muito longos, longe se avistava
Sujeito cruel e de poucas palavras
Que só resolvia os problemas na bala
Bebia de manhã tequila de graça
Era o que o fazia empunhar suas armas
Usando essa tática ele deu cabo
De mais de 200, todos bons muchachos
Não havia por lá alguém que o encarasse
É duelar com a morte, dizia um padre
Suas mãos eram rápidas como as de um mágico
E a mira perfeita dava o resultado
Embora tentassem ninguém conseguia
Explicar o porquê daquela tirania
Vindo de família de gente honesta
Optou pelo oposto, uma vida incerta
Maltratava a todos, mulheres e velhos
Ofendia até quem o achava certo
Extrema ignorância e sem senso de humor
Uma simples brincadeira, era mais um morto
A cidade então um dia se rebelou
Puseram em sua bebida veneno de rato
Ao tomar a bebida começou infartar
Olhou para os lados, tavam todos lá
Sabia que tinha sido planejado
Que era um complô que haviam armado
Tentou se erguer, estava muito fraco
Veneno danado e como age rápido
Mas disse bem alto para que ouvissem
“No voy morir sin me divertir”
Que não morreria sem se divertir
Foi quando então levantou-se depressa
Todos se assustaram, saíram às pressas
E como dito, pegou suas armas
Pôs-se a disparar suas balas de prata
Tinha gente gritando, pulando janela
Tinha gente pedido, vê se me erra
Poupando a vida de um mariachi
Ordenou que o nobre ali mesmo ficasse
Que fosse sinistro o seu solo a tocar
Pra que mesmo a Morte prostrasse a chorar
Tão fúnebre fora a canção prometida
Que El Matador viu passar sua vida
Gargalhava tanto por todos seus feitos
Que de tanto orgulho esmurrava os peitos
Se entregou enfim aquela situação
Viu que resistir não era solução
Com um leve sorriso e sangue no olhar
Fez um último gesto pra desencarnar
Sua última bala não foi projetada
A vida do carrasco estava findada
Morreu feliz, pois matou mais uns seis
Teve sua vingança antes de falecer
O povo agora então vive tranquilo
Não se ouviu por lá nunca mais um só tiro
Seu corpo enterrado a 100 palmos está
Num caixão bem lacrado pro mal não voltar
Ainda há quem diga que a alma do tal
Anda a rondar a noite a cidade Natal
Porém o importante é que agora estão livres
Daquele que um dia, quis impor sua justiça
La Balada del Mexicano, Pt. 1 (La Saga de El Matador)
Voy a contarles la historia de un tipo
Que era temido por donde pasaba
Usaba un sombrero negro de ala ancha
Montaba un caballo de raza manga-larga
A su cintura siempre dos armas
Cañones muy largos, se veían a lo lejos
Un sujeto cruel y de pocas palabras
Que solo resolvía los problemas a balazos
Tomaba tequila gratis por la mañana
Era lo que lo hacía empuñar sus armas
Usando esa táctica él se deshizo
De más de 200, todos buenos muchachos
No había por ahí alguien que lo enfrentara
Era como un duelo con la muerte, decía un padre
Sus manos eran rápidas como las de un mago
Y la puntería perfecta daba el resultado
Aunque intentaron, nadie podía
Explicar el porqué de esa tiranía
Viniendo de una familia de gente honesta
Optó por lo opuesto, una vida incierta
Maltrataba a todos, mujeres y ancianos
Ofendía hasta a quien lo consideraba correcto
Extrema ignorancia y sin sentido del humor
Una simple broma, era un muerto más
La ciudad entonces un día se rebeló
Le pusieron veneno de rata en su bebida
Al tomar el trago comenzó a infartar
Miró a su alrededor, estaban todos ahí
Sabía que había sido planeado
Que era un complot que habían armado
Intentó levantarse, estaba muy débil
Veneno maldito y cómo actúa rápido
Pero gritó fuerte para que lo oyeran
"No voy a morir sin divertirme"
Que no moriría sin disfrutar
Fue cuando entonces se levantó de prisa
Todos se asustaron, salieron a toda prisa
Y como se dijo, tomó sus armas
Se puso a disparar sus balas de plata
Había gente gritando, saltando por la ventana
Había gente pidiendo, "mira que no me atines"
Perdonando la vida a un mariachi
Ordenó que el noble allí mismo se quedara
Que su solo fuera siniestro al tocar
Para que incluso la Muerte se pusiera a llorar
Tan fúnebre fue la canción prometida
Que El Matador vio pasar su vida
Se reía tanto por todos sus logros
Que de tanto orgullo se golpeaba el pecho
Finalmente se entregó a esa situación
Vio que resistir no era la solución
Con una leve sonrisa y sangre en la mirada
Hizo un último gesto para desencarnar
Su última bala no fue proyectada
La vida del verdugo estaba terminada
Murió feliz, pues mató a unos seis más
Tuvo su venganza antes de fallecer
El pueblo ahora vive tranquilo
No se oyó por ahí nunca más un solo tiro
Su cuerpo enterrado a 100 palmos está
En un ataúd bien sellado para que el mal no vuelva
Aún hay quien dice que el alma de aquel
Anda rondando por la noche la ciudad natal
Sin embargo, lo importante es que ahora están libres
De aquel que un día quiso imponer su justicia