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Apartamento 501

Malungos

Apartamento 501

Entrou no Prédio com a cara lavada
Porteiro nem sorriu, só deu a levantada
No Portão automático do seu condomínio

Onde cada vizinho é um estranho anônimo
Estacionou no escuro do subsolo apertado
Com cheiro de diesel, de dívida e pecado
Suspirou com a alma cansada demais
Mas fez tudo o que mandaram, não errou jamais

Mas a felicidade... Nunca veio no manual da imobiliária
Elevador sobe cheio de perfume importado
De madame católica com poodle empanturrado
Tem fitness fedendo a whey e burguesia de opinião
Falando de Lula, de canabidiol e de corrupção

E ele ali, todo certinho, no meio da ascensão
Sem grito, sem fumo, sem ereção
Trabalha feito boi, mas não goza da vida
Tem tudo que quer, menos saída
E o pior pagou 2 milhões pra ouvir o vizinho peidar no 503

Mas no bar tem samba, no bar tem cerveja
No bar tem sorriso e olhar que corteja
E ele ali, feito apóstolo do pudor
Sufocado de fé, mas morrendo de dor
Tem carro, tem casa, tem dízimo e pressão
Mas não tem prazer nem perdão
Comprou a felicidade com cartão
E levou um boleto na mão!

No bar, um boêmio com violão na mão
Cantava Geraldo com paixão
E trocava olhar com a dama do copo
E cada gole... Era um sopro

Ela sorria com os olhos, lambia a espuma
E ele ali, na calçada, preso na bruma
Com um milhão de dívidas e nenhuma razão

Pra continuar sendo santo sem salvação
Até o diabo cansou de tentar esse homem
Ele se auto condena com recibo e contracheque

Mas no céu dele, só tem prestação
E a mulher que dorme no outro colchão
Já não o beija, só divide o salão
Da vida que não toca mais refrão
Ele abaixa a cabeça, dá dois giros na chave
Entra no lar que parece uma caverna suave
E pensa... Essa cruz eu mesmo paguei à vista
Que inferno moderno! Que alma Batista
Ele tem tudo… Menos vontade de viver

Apartamento 501

Entró al edificio con la cara lavada
El portero ni sonrió, solo levantó la mirada
En el portón automático de su condominio

Donde cada vecino es un extraño anónimo
Estacionó en la oscuridad del sótano apretado
Con olor a diésel, a deudas y pecado
Suspiró con el alma demasiado cansada
Pero hizo todo lo que le dijeron, nunca se equivocó

Pero la felicidad... Nunca vino en el manual de la inmobiliaria
El elevador sube lleno de perfume importado
De una madame católica con un poodle empachado
Hay un gimnasio que huele a proteína y burguesía de opinión
Hablando de Lula, de canabidiol y de corrupción

Y él ahí, todo correcto, en medio de la ascensión
Sin gritos, sin humo, sin erección
Trabaja como un burro, pero no disfruta la vida
Tiene todo lo que quiere, menos salida
Y lo peor, pagó 2 millones para escuchar al vecino tirarse un pedo en el 503

Pero en el bar hay samba, en el bar hay cerveza
En el bar hay sonrisas y miradas que cortejan
Y él ahí, como un apóstol del pudor
Sofocado de fe, pero muriendo de dolor
Tiene carro, tiene casa, tiene diezmo y presión
Pero no tiene placer ni perdón
Compró la felicidad con tarjeta
Y se llevó un recibo en la mano!

En el bar, un bohemio con guitarra en mano
Cantaba a Geraldo con pasión
Y cruzaba miradas con la dama del vaso
Y cada trago... Era un suspiro

Ella sonreía con los ojos, lamía la espuma
Y él ahí, en la acera, atrapado en la bruma
Con un millón de deudas y ninguna razón

Para seguir siendo santo sin salvación
Hasta el diablo se cansó de intentar con este hombre
Él se auto condena con recibo y contracheque

Pero en su cielo, solo hay pagos a plazos
Y la mujer que duerme en el otro colchón
Ya no lo besa, solo comparte el salón
De una vida que ya no toca más estribillo
Él baja la cabeza, da dos giros a la llave
Entra al hogar que parece una caverna suave
Y piensa... Esta cruz la pagué yo al contado
¡Qué infierno moderno! ¡Qué alma Batista!
Él tiene todo… Menos ganas de vivir

Escrita por: Graciliano Tolentino