395px

Madre Lavandera

Mandinho de Jequitinhonha

Mãe Lavadeira

Seu menino me dá um tiquinho de sua atenção
Pra alembrar da mulher lavadeira do meu ribeirão, ô diá
Lá do alto da ponte, antonte podia-se ouvi-las, cantar
Andando no asfalto quente das bandas da Asderje, ô diá

Ou da Rua de calçamento da Conacreje
Uma bacia de roupa pesada na cabeça, ô diá
Uma rodilha de pano enrolado pra modo de a dor amaciar
Na cacunda uma criança chorando pra se alimentar
As batidas das roupas torcidas, quaradas nas pedras, ô diá

O soar das cantigas de roda peneirei fubá
Era a lida da sobrevivência de se admirar
É cascalho quicando na água pra não afundar, ô diá
Canoinha de palha de milho, temendo tombar
Tem a força de mulher raiz de um Jequitibá, ô diá
Como argila, se amolda perfeita pros filhos cuidar

Gradicia, com as mãos enrugadas, os calos nos pés, ô diá
Uma rezinha passando de frente a Igreja São José

Nos lajedos, guardados segredos da mulher lavadeira do Córrego São Miguel
A história escrita por elas não está no papel.

Nos lajedos, guardados segredos da mulher lavadeira do Córrego São Miguel
A história escrita por elas não está no papel.

Madre Lavandera

Tu chico, dame un poquito de tu atención
Para recordar a la mujer lavandera de mi arroyo, oh día
Desde lo alto del puente, ayer se podían escucharlas cantar
Caminando sobre el asfalto caliente de las bandas de Asderje, oh día

O de la calle empedrada de Conacreje
Un balde de ropa pesada en la cabeza, oh día
Un trapo enrollado para suavizar el dolor
En la espalda, un niño llorando por alimentarse
Los golpes de la ropa retorcida, secándose en las piedras, oh día

El sonido de las canciones de ronda tamizando el maíz molido
Era el trabajo de supervivencia digno de admirar
Son piedrecitas rebotando en el agua para no hundirse, oh día
Canasta de paja de maíz, temiendo caer
Tiene la fuerza de una mujer arraigada como un árbol de Jequitibá, oh día
Como arcilla, se moldea perfectamente para cuidar a sus hijos

Gradicia, con las manos arrugadas, los callos en los pies, oh día
Una oración pasando frente a la Iglesia de San José

En los riscos, se guardan secretos de la mujer lavandera del Arroyo San Miguel
La historia escrita por ellas no está en papel

En los riscos, se guardan secretos de la mujer lavandera del Arroyo San Miguel
La historia escrita por ellas no está en papel.

Escrita por: Amândio Fernandes Filho