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Mirada de los Afligidos

Marcelo Paz Bezerra

Olhar Dos Aflitos

No Brilho dos olhos da alma sofrida

Há um olhar que poucos percebem
Oculto na sombra do esquecimento
Dentro de almas que vagam perdidas
Tocadas por dores que o mundo não vê

No silêncio do tempo distorcido
Onde a razão dança sem rumo
Existe um brilho suave e puro
Esperando o afago da compreensão

Um olhar que suplica ternura
Que clama no abismo da mente
Como quem busca um porto seguro
Nas tempestades que ninguém sente

Eis ali um doente esquecido
Cativo de um labirinto invisível
Mas quando o amor se faz presente
Ele desperta, ele sente, ele vive

O toque suave de mãos compassivas
Desata os nós da tristeza calada
E os olhos, antes opacos e frios
Ganham cor, um brilho de esperança

Quem nunca viu esse olhar divino
Jamais provou a essência da vida
Pois nele há uma centelha sagrada
Que clama, que sonha, que chora

No afeto singelo de uma alma cristã
No gesto que envolve sem medo
Resplandece um amor infinito
Capaz de refazer cada pedaço

É um olhar que se veste de estrelas
Quando acolhido sem julgamento
Quando a dor não é mais sentença
Mas um convite à compaixão

O doente que o mundo rejeita
Carrega segredos que poucos entendem
Mas ao menor gesto de ternura
Ele se ilumina como um anjo desperto

Ah, se os olhos pudessem falar
Contariam histórias de sombras e luz
Mas é na presença amorosa e serena
Que a alma ferida encontra sua cruz

Uma cruz que não pesa no ombro
Quando o amor lhe serve de apoio
Pois cada sorriso que o entende
O eleva a um reino sem dores

Há pureza naqueles que sofrem
Mas que no afeto se tornam inteiros
Como crianças que brincam no vento
Sem culpa, sem medo, sem tempo

E quando alguém segura sua mão
Não há mais loucura, não há mais caos
Só o milagre de um olhar terno
Renascendo na fé e no abraço

Quem dera o mundo visse assim
Com olhos de quem sabe enxergar
Além dos muros da indiferença
Além dos rótulos que aprisionam

Pois um doente, tratado com amor
Não é mais um prisioneiro da mente
Ele se torna um espelho divino
Onde Deus reflete sua luz

Na meiguice de um olhar redescoberto
Vive um poema jamais escrito
Tecido em gestos de compaixão
Em mãos que levantam sem julgar

E assim, na magia desse encontro
O amor se faz cura, se faz verbo
Porque olhar um doente com ternura
É ver a própria face de Deus

Mirada de los Afligidos

En el brillo de los ojos del alma sufrida

Hay una mirada que pocos perciben
Oculta en la sombra del olvido
Dentro de almas que vagan perdidas
Tocadas por dolores que el mundo no ve

En el silencio del tiempo distorsionado
Donde la razón baila sin rumbo
Existe un brillo suave y puro
Esperando el roce de la comprensión

Una mirada que suplica ternura
Que clama en el abismo de la mente
Como quien busca un puerto seguro
En las tempestades que nadie siente

Ahí está un enfermo olvidado
Cautivo de un laberinto invisible
Pero cuando el amor se hace presente
Él despierta, él siente, él vive

El toque suave de manos compasivas
Desata los nudos de la tristeza callada
Y los ojos, antes opacos y fríos
Ganan color, un brillo de esperanza

Quien nunca ha visto esa mirada divina
Jamás ha probado la esencia de la vida
Porque en ella hay una chispa sagrada
Que clama, que sueña, que llora

En el afecto sincero de un alma cristiana
En el gesto que envuelve sin miedo
Resplandece un amor infinito
Capaz de rehacer cada pedazo

Es una mirada que se viste de estrellas
Cuando es acogida sin juicio
Cuando el dolor ya no es sentencia
Sino una invitación a la compasión

El enfermo que el mundo rechaza
Carga secretos que pocos entienden
Pero al menor gesto de ternura
Él se ilumina como un ángel despierto

Ah, si los ojos pudieran hablar
Contarían historias de sombras y luz
Pero es en la presencia amorosa y serena
Que el alma herida encuentra su cruz

Una cruz que no pesa en el hombro
Cuando el amor le sirve de apoyo
Porque cada sonrisa que lo entiende
Lo eleva a un reino sin dolores

Hay pureza en aquellos que sufren
Pero que en el afecto se vuelven enteros
Como niños que juegan en el viento
Sin culpa, sin miedo, sin tiempo

Y cuando alguien toma su mano
No hay más locura, no hay más caos
Solo el milagro de una mirada tierna
Renaciendo en la fe y en el abrazo

Ojalá el mundo viera así
Con ojos de quien sabe mirar
Más allá de los muros de la indiferencia
Más allá de las etiquetas que aprisionan

Porque un enfermo, tratado con amor
Ya no es más un prisionero de la mente
Él se convierte en un espejo divino
Donde Dios refleja su luz

En la dulzura de una mirada redescubierta
Vive un poema jamás escrito
Tejido en gestos de compasión
En manos que levantan sin juzgar

Y así, en la magia de este encuentro
El amor se hace cura, se hace verbo
Porque mirar a un enfermo con ternura
Es ver el propio rostro de Dios

Escrita por: Marcelo Paz Bezerra