Daquele galpão da infância
Aquele galpão de quincha,
Boceja no entardecer,
Com voz de graveto seco,
Com ronco de mate bueno,
Com cheiro de graxa fina,
Lambuzada nos aperos
Aquele galpão de quincha,
Tem as contas dos rodeios,
Guarda a impressão dos olhares,
Vermelhados de brasedo,
Que é o feitiço do fogo,
E o seu fogo é feiticeiro
Emoldura a lua branca,
Pra o quarador dos potreiros,
Janela de sol nascente,
Rumbiando ao amanhecer,
Jeito de abraço amigo,
A quem muito se quer bem
Há coisas de velho contando,
Nas longas noites de inverno,
Destes campeiros que falam,
Como de avô pra um neto,
E nos ensinam as volteadas,
Do que é errado e o que é certo
Descaso de picumã,
Quando o verão é fornalha,
Troca de pouso tua gente
Pra sombra de uma ramada,
Mas ficas de pronto nas rondas,
Pros golpes da madrugada
Mas tem uma coisa nele,
Que eu não sei explicar,
Pois ao guardar minha infância,
Resguardou o meu lugar,
Pôs sem querer sua saudade
No meu jeito de cantar
De aquel galpón de la infancia
Ese galpón de quincha,
Bosteza en el atardecer,
Con voz de palo seco,
Con ronquido de buen mate,
Con olor a grasa fina,
Untada en los aperos
Ese galpón de quincha,
Guarda las cuentas de los rodeos,
Guarda la impresión de las miradas,
Enrojecidas por el brasero,
Que es el hechizo del fuego,
Y su fuego es hechicero
Enmarca la luna blanca,
Para el secadero de los potreros,
Ventana de sol naciente,
Rumbiando al amanecer,
Como un abrazo amigo,
A quien se quiere mucho
Hay cosas de viejo contando,
En las largas noches de invierno,
De estos gauchos que hablan,
Como de abuelo a un nieto,
Y nos enseñan las vueltas,
De lo que está mal y lo que está bien
Despreocupación de picumã,
Cuando el verano es un horno,
Cambia de lugar tu gente,
Por la sombra de una ramada,
Pero te quedas listo en las rondas,
Para los golpes de la madrugada
Pero hay algo en él,
Que no sé explicar,
Porque al guardar mi infancia,
Resguardó mi lugar,
Puso sin querer su nostalgia,
En mi forma de cantar