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Para los Ojos de Quien Madruga

Marcelo Oliveira

Pra os Olhos De Quem Madruga

Mangrulhando o breu da noite
Já está no posto a boeira
Velando o sono da pampa
Na parceria campeira
Choram sangas e banhados
Contraponteados por grilos
Num repetido estribilho
Que a madrugada acalanta

A lua prateia o campo
S'enxergando nas aguadas
E uma estrela desgarrada
Alumbra a frente da estância
Na invernada e nos potreiros
Uma canção costumeira,
Da serenata campeira
Adormecendo distâncias

O galpão dorme tranqüilo
Sobre o catre da coxilha,
Um pai de fogo em vigília,
Campeia o calor das brasas
Ancorada sobre as cinzas
A cambona mira vazia,
A cuia, que ronda o dia,
Guardando o gosto das casas

Os ponchos de alma vermelha
E as asas pingando água
Desaguaxam suas mágoas
Debruçados nos esteios,
A cuscada ressonando
Sobre as rodilhas do laço
E os cavaletes encilhados
Oreiam o suor dos arreios

E a lida vem madrugando
Sangrando o peito dos galos
Que ensaiam o primeiro canto,
Alertando os pirilampos
Que o sol já calçou esporas
E vem atrás do horizonte
Trazendo o dia em reponte
Pelos encontros da aurora

Somente os que sorvem estrelas
Cevada em cuias morenas
Se afinam nas cantilenas
Dessas auroras brazinas
Pois só os madrugadores
Que esperam o sol, estrivados
Trazem esse quadro guardado
No memorial das retinas

Para los Ojos de Quien Madruga

Merodeando la oscuridad de la noche
Ya está en el puesto la neblina
Velando el sueño de la llanura
En la compañía campera
Lloran arroyos y pantanos
Contrapunteados por grillos
En un estribillo repetido
Que acuna la madrugada

La luna platea el campo
Reflejándose en las aguadas
Y una estrella desgarrada
Ilumina el frente de la estancia
En el invierno y en los potreros
Una canción habitual
De la serenata campera
Adormeciendo distancias

El galpón duerme tranquilo
Sobre el catre de la colina
Un fuego en vigilia
Calienta las brasas
Anclada sobre las cenizas
La linterna mira vacía
La bombilla, que ronda el día
Guardando el sabor de las casas

Los ponchos de alma roja
Y las alas goteando agua
Desaguan sus penas
Apoyados en los postes
El ronquido resonando
Sobre las riendas del lazo
Y los caballetes ensillados
Airean el sudor de los arreos

Y la tarea va amaneciendo
Sangrando el pecho de los gallos
Que ensayan el primer canto
Alertando a los luciérnagas
Que el sol ya calzó espuelas
Y viene detrás del horizonte
Trayendo el día en ascenso
Por los encuentros del alba

Solo aquellos que beben estrellas
Cebada en mates morenos
Se afinan en las canciones
De esas auroras pardas
Pues solo los madrugadores
Que esperan al sol, enjaezados
Traen este cuadro guardado
En el recuerdo de las retinas

Escrita por: André Oliveira / Francisco Luzardo / Marcelo Oliveira