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En el Marco de la Ventana

Marcelo Oliveira

Na Moldura da Janela

A saudade é uma espera demorada
Ainda mais, quanto à distância mora nela
Ficam luas pra açoitar quartos de ronda
E uma ausência de sorrisos na janela.

Cada vez que o fim da lida encerra o mês
E a partida que há em mim, se faz estrada
Dá tristeza de cruzar frente ao teu rancho
E mirar tua janela, assim fechada.

Quem já partiu, embora a alma permaneça
Mora nas casas que o destino sabe ter
Fica pra sempre na moldura da janela
Mesmo que o tempo nos ensine a esquecer.

Quem sabe um dia, no retorno de uma tropa
Minha alma estradeira, teu olhar mate o cansaço
E entre um sorriso e saudades tu me espere
Com boas vindas, mate Bueno e um abraço.

Daí de novo a moldura da janela
Terá sua lua, linda em flor no meu querer
E o que era ausência, saberá ser acolhida
Por olhos claros que eram meus sem eu saber!

Flor amarela, feito lua no cabelo...
Das noites claras que a saudade não deu fim
Ficam mais quietas sem os olhos miradores
E o riso terno, que tu tinhas só pra mim!

En el Marco de la Ventana

La nostalgia es una espera prolongada
Aún más, cuando la distancia vive en ella
Quedan lunas para azotar cuartos de ronda
Y una ausencia de sonrisas en la ventana.

Cada vez que el final del trabajo cierra el mes
Y la partida que hay en mí se convierte en camino
Da tristeza cruzar frente a tu rancho
Y mirar tu ventana, así cerrada.

Quien se ha ido, aunque el alma permanezca
Vive en las casas que el destino sabe tener
Permanece para siempre en el marco de la ventana
Aunque el tiempo nos enseñe a olvidar.

Quién sabe un día, al regreso de una tropa
Mi alma viajera, tu mirada mate el cansancio
Y entre una sonrisa y añoranzas me esperes
Con bienvenidas, mate Bueno y un abrazo.

Entonces de nuevo el marco de la ventana
Tendrá su luna, hermosa en flor en mi deseo
Y lo que era ausencia, sabrá ser acogida
Por ojos claros que eran míos sin yo saberlo.

Flor amarilla, como la luna en el cabello...
De las noches claras que la nostalgia no terminó
Permanecen más tranquilas sin los ojos observadores
Y la risa tierna, que tenías solo para mí!

Escrita por: L. Gujo Teixeira