O Mesmo
Uma estampa se reflete
Pelo silêncio da estrada...
Cascos com cascos se tocam
Na extensão da mirada
Iguais em sina e caminho
No mesmo passo e jornada,
O mesmo pala esvoaçando
Descansando a meia espalda...
Até o trocar das orelhas
Tem passo certo e rimado
Qual um espelho, repete
Perfeito, o jogo marcado...
Onde um ventito insistente
Chega soprando de um lado
Para esconder os topetes
Tal se os deixasse apagados
Pela moldura do tempo
Qual um retrato ideal
Que volta e meia se funde
Com os vultos do pajonal...
Do seio largo das rédeas
Da mão na trança ao bocal
Só muda o pêlo dos fletes
A alma, o couro e o carnal.
Do pito, se ergue a fumaça
Dos quatros cascos, a poesias...
Riscadas com as mesmas cores
Nesta pintura estradeira...
Respinga o suor, gotejando
Das cordas da barrigueira
Pra se encontrar junto à terra
Que sempre lhe foi parceira.
Seguem tranqueando no más
Sem se perderem por nada...
Até que sol desça o cerro
E aperte os dois pela estrada...
Pois quem se atenta ao detalhe
Já percebeu na mirada
Que é só um gaúcho a cavalo
E a própria sobra estampada
El Mismo
Una estampa se refleja
En el silencio del camino...
Cascos con cascos se encuentran
En la extensión de la mirada
Iguales en señal y camino
Al mismo paso y jornada,
El mismo pañuelo ondeando
Descansando en la mitad de la espalda...
Hasta el cambio de las orejas
Tiene paso seguro y rimado
Como un espejo, repite
Perfecto, el juego marcado...
Donde un viento insistente
Llega soplando desde un lado
Para esconder las crestas
Como si las dejara apagadas
Por el marco del tiempo
Como un retrato ideal
Que de vez en cuando se funde
Con las siluetas del pastizal...
Del ancho seno de las riendas
De la mano en la trenza al bocado
Sólo cambia el pelo de los flecos
El alma, el cuero y lo carnal.
Del pitillo, se levanta el humo
De los cuatro cascos, la poesía...
Rayadas con los mismos colores
En esta pintura caminera...
Salpica el sudor, goteando
De las cuerdas del cinchón
Para encontrarse junto a la tierra
Que siempre le fue compañera.
Siguen trotando sin más
Sin perderse por nada...
Hasta que el sol baje el cerro
Y apriete a los dos por el camino...
Pues quien presta atención al detalle
Ya ha notado en la mirada
Que es solo un gaucho a caballo
Y su propia sombra estampada