Tempos Lindos
Tenho canções no assovio que juntei dos corredores
Misto de amargos e flores, refrões de sangas e grotas
Sinais de loros nas botas, riscos de espinhos e espora
Ontem marcando o agora em cada verso que brota
Final de esquila na Estância do Arbolito
A trotezito, larguei meu rumo na estrada
Pealei uns potro lá na Estância do Açude
Vim jogar um truco na venda da encruzilhada
Comprei uns vício no bolicho do Quintino
Por teatino, me fui de trote chasqueado
Seguindo o rumo, chapéu com poeira na copa
Faturar tropa do Rodeio Colorado
Osvaldo Moura, João da Guarda e o Marino
Tavam domando na Estância das Casuarinas
Potrada linda com vigor de campo bueno
Trote sereno e maçaroca nas crinas
O Negro Cléo laçava rindo de tirão
No mangueirão que o Adão Gomes orelhava
Ciência de doma nas voltas do maneador
Fibra e valor nas tropilhas que amansavam
Escola antiga do tempo do Diamantino
Índio sulino com sabedoria pampa
Tinha marcantes traços da gente charrua
Na fronte nua, livro de história na estampa
Xucras vivências pelos rincões do meu pago
Por isso, trago no meu olhar de lagoa
Saudade funda nublando os rumos que tenho
De onde venho e a própria vida encordoa
Nesses caminhos, beirando canhadas
Enxergo meu tempo na sombra que faço
Colhendo milongas das aves que cantam
E os pastos levantam depois do meu passo
Vive a querência no meu canto de a cavalo
No jeito antigo que tenho de tempos findos
Da gente nobre que tinha campo no rosto
Na estância ao posto naqueles tempos tão lindos
Vive a querência no meu canto de a cavalo
No jeito antigo que tenho de tempos findos
Da gente nobre que tinha campo no rosto
Da estância ao posto daqueles tempos tão lindos
Vive a querência no meu canto de a cavalo
No jeito antigo que tenho de tempos findos
Da gente nobre que tinha campo no rosto
Da estância ao posto naqueles tempos tão lindos
Vive a querência no meu canto de a cavalo
No jeito antigo que tenho de tempos findos
Da gente nobre que tinha campo no rosto
Da estância ao posto naqueles tempos tão lindos
Tiempos Hermosos
Tengo canciones en el silbido que recogí de los pasillos
Mezcla de amargos y flores, estribillos de sangas y grotas
Señales de loros en las botas, marcas de espinas y espuelas
Ayer marcando el ahora en cada verso que brota
Final de esquila en la Estancia del Arbolito
A trotecito, dejé mi rumbo en la carretera
Domé unos potros allá en la Estancia del Açude
Vine a jugar un truco en la pulpería de la encrucijada
Compré unos vicios en el almacén de Quintino
Por teatino, me fui a trote apurado
Siguiendo el rumbo, sombrero con polvo en la copa
A ganar tropa del Rodeo Colorado
Osvaldo Moura, João da Guarda y Marino
Estaban domando en la Estancia de las Casuarinas
Potrada hermosa con vigor de campo bueno
Trote sereno y enmarañado en las crines
El Negro Cléo lazo riendo de un tirón
En el corral que Adão Gomes orejeaba
Ciencia de doma en las vueltas del maneador
Firmeza y valor en las tropillas que amansaban
Escuela antigua de la época de Diamantino
Indio sureño con sabiduría pampeana
Tenía marcados rasgos de la gente charrúa
En la frente desnuda, libro de historia en la estampa
Rudas vivencias por los rincones de mi pago
Por eso, traigo en mi mirada de laguna
Nostalgia profunda nublando los rumbos que tengo
De dónde vengo y la propia vida encordona
En estos caminos, bordeando cañadas
Veo mi tiempo en la sombra que hago
Recogiendo milongas de las aves que cantan
Y los pastos se levantan después de mi paso
Vive la añoranza en mi canto a caballo
En el antiguo estilo que tengo de tiempos pasados
De la gente noble que tenía campo en el rostro
En la estancia al puesto en aquellos tiempos tan hermosos
Vive la añoranza en mi canto a caballo
En el antiguo estilo que tengo de tiempos pasados
De la gente noble que tenía campo en el rostro
De la estancia al puesto de aquellos tiempos tan hermosos
Vive la añoranza en mi canto a caballo
En el antiguo estilo que tengo de tiempos pasados
De la gente noble que tenía campo en el rostro
De la estancia al puesto en aquellos tiempos tan hermosos
Vive la añoranza en mi canto a caballo
En el antiguo estilo que tengo de tiempos pasados
De la gente noble que tenía campo en el rostro
De la estancia al puesto en aquellos tiempos tan hermosos