Silêncio
E Jesus tendo cantado o último hino,
Ele e os onze discípulos subiram ao monte das Oliveiras.
E ali no jardim do Getsêmani, Ele disse:
“Ficai aqui vigiai e orai, para que vós não entreis em tentação”.
Silêncio fazia lá no Jardim, quando Jesus orou assim.
“Oh meu Pai, oh meu Pai!
Passa esse cálice de mim, se possível for.
Faça-se a Tua vontade”.
Dali Jesus foi conduzido à presença de Pilatos.
E a turba gritava crucificai-o.
Como um cordeiro não se queixou, a crueldade Ele aceitou.
Sofrendo por mim com grande amor.
A Terra tremeu, o Sol escureceu, não pode contemplar.
A Terra estremeceu o sol não deu, o sol não deu,
O sol não deu o seu calor.
O véu do templo se rasgou de alto a baixo protestou.
Jesus deu o brado e expirou.
A Terra tremeu, o Sol escureceu, não pode contemplar.
Deus meu! Deus meu! Deus meu! Deus meu!
Por que me desamparaste?
Nem mesmo Deus dos altos céus pode contemplar.
Elohim, Elohim, Elohim, Elohim, Lama sabactani?
Nem mesmo Deus dos altos céus pode contemplar.
Deus meu! Deus meu! Deus meu! Deus meu!
Por que me desamparaste? Por que me desamparaste?
Por que me desamparaste?
E Jesus o Filho do Deus Vivo, Ele consumou.
E o véu do templo de alto a baixo, de alto a baixo rasgou!
Silencio
Y Jesús, después de cantar el último himno,
Él y los once discípulos subieron al monte de los Olivos.
Y allí en el jardín de Getsemaní, Él dijo:
'Quedaos aquí, velad y orad, para que no caigáis en tentación'.
Silencio reinaba en el jardín, cuando Jesús oraba así.
'¡Oh mi Padre, oh mi Padre!
Pasa de mí este cáliz, si es posible.
Hágase tu voluntad'.
De allí Jesús fue llevado ante Pilatos.
Y la multitud gritaba crucifícalo.
Como un cordero no se quejó, aceptó la crueldad.
Sufriendo por mí con gran amor.
La Tierra tembló, el Sol se oscureció, no pudo soportar.
La Tierra tembló, el sol no brilló, el sol no brilló,
El sol no dio su calor.
El velo del templo se rasgó de arriba abajo protestando.
Jesús dio un grito y expiró.
La Tierra tembló, el Sol se oscureció, no pudo soportar.
¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío!
¿Por qué me has abandonado?
Ni siquiera Dios de los altos cielos pudo soportar.
Elohim, Elohim, Elohim, Elohim, ¿Por qué me has abandonado?
Ni siquiera Dios de los altos cielos pudo soportar.
¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío!
¿Por qué me has abandonado? ¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué me has abandonado?
Y Jesús, el Hijo del Dios Vivo, lo consumó.
¡Y el velo del templo de arriba abajo, de arriba abajo, se rasgó!