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La pureza de los niños

Marina Barone

Il Candore Dei Bambini

Quante volte ho fatto i conti nella vita
partendo i sentimenti con fatica,
ne ho giocate di partite, ne ho anche vinte
scavalcando il muro e tutte le sue cinte.

Come tutti giocatore e un po' pedina
la scacchiera bianca e nera come prima;
il difficile ?scappare dalla rete
e restare in prima fila con chi ha sete.

Ogni tanto senti il sale tra le dita,
che ti brucia quando sfiora la ferita
ed il cuore cerca spazio per pulsare,
quando vuoi far parte di chi vuol contare;
perch??inutile dar forza al tuo motore
quando dentro al petto hai solamente un cuore.

Quante volte e quanti sbagli nella vita,
anche quando ?breve ?sempre una fatica,
ci si lega stretta al collo una catena
quando spesso non ne vale poi la pena.

Ma gli uomini non sono burattini,
ed in fondo hanno il candore dei bambini,
belli rosei e sempre pieni di entusiasmo
in questo lungo, interminabile spasmo.

Ogni tanto senti il sale tra le dita,
che ti brucia quando sfiora la ferita
ed il cuore cerca spazio per pulsare,
quando vuoi far parte di chi vuol contare;
perch??inutile dar forza al tuo motore
quando dentro al petto hai solamente un cuore.

La pureza de los niños

Cuántas veces he hecho cuentas en la vida
compartiendo los sentimientos con dificultad,
he jugado muchas partidas, incluso ganado
sorteando el muro y todas sus murallas.

Como todo jugador y un poco peón
el tablero blanco y negro como antes;
lo difícil es escapar de la red
y quedarse en primera fila con quienes tienen sed.

De vez en cuando sientes la sal entre los dedos,
que quema cuando roza la herida
y el corazón busca espacio para latir,
cuando quieres ser parte de quienes quieren contar;
pues es inútil dar fuerza a tu motor
cuando dentro del pecho solo tienes un corazón.

Cuántas veces y cuántos errores en la vida,
incluso cuando es breve siempre es un esfuerzo,
nos atamos fuertemente al cuello una cadena
cuando a menudo no vale la pena.

Pero los hombres no son marionetas,
y al final tienen la pureza de los niños,
hermosos, sonrosados y siempre llenos de entusiasmo
en este largo, interminable espasmo.

De vez en cuando sientes la sal entre los dedos,
que quema cuando roza la herida
y el corazón busca espacio para latir,
cuando quieres ser parte de quienes quieren contar;
pues es inútil dar fuerza a tu motor
cuando dentro del pecho solo tienes un corazón.

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