Le Madri Degli Uomini
Ma chi ti ha dato la patente!
Grida quello dal finestrino,
il solito cretino che non vede mai lo stop.
Lui con quel carrozzino in mano,
che mi guarda da lontano,
ha una moglie ed un bambino
ma non lascia in pace me.
E' lui, il mio primo e grande amore,
mi teneva per la mano,
mi diceva cose belle
e poi non l'ho visto pi?
quante lacrime ho versato,
quante volte ti ho scordato,
quante volte ho detto basta!
Metto un muro tra me e te.
Ma le madri degli uomini siamo noi,
e chi li rende stronzi e futili siamo sempre noi;
padrone di quei cuccioli ribelli
che hanno sempre vinto tutto,
ma son fragili molto pi?di noi.
Si noi, siamo le madri degli uomini,
dei padri di domani,
dei mariti sempre assenti
e dei delinquenti;
siamo sempre noi,
siamo solo noi,
siamo noi.
Li sposiamo, poi ci lamentiamo,
distaccati, crudi e troppo prepotenti;
sprofondati dentro a quel divano
col telecomando stretto nella mano
che li fa tornare un po' bambini,
tra cow-boys, indiani e soldatini;
e noi li a parlare con la lavatrice
e a sfornar bambini che saranno un domani cos?
Ma le madri degli uomini siamo noi,
e chi li rende stronzi e futili siamo sempre noi;
padrone di quei cuccioli ribelli
che hanno sempre vinto tutto,
ma son fragili molto pi?di noi.
Si noi, siamo le madri degli uomini,
dei padri di domani,
dei mariti sempre assenti
e dei delinquenti;
siamo sempre noi,
siamo solo noi,
siamo noi.
Las Madres de los Hombres
Pero ¿quién te dio la licencia?
Grita aquel desde la ventanilla,
el mismo idiota que nunca ve el alto.
Él con ese cochecito en la mano,
que me mira desde lejos,
tiene una esposa y un hijo
pero no me deja en paz.
Es él, mi primer y gran amor,
me tomaba de la mano,
me decía cosas bonitas
y luego no lo he vuelto a ver,
¡cuántas lágrimas he derramado,
cuántas veces te he olvidado,
cuántas veces he dicho basta!
Pongo un muro entre tú y yo.
Pero las madres de los hombres somos nosotras,
y quienes los convierten en idiotas y fútiles siempre somos nosotras;
dueñas de esos cachorros rebeldes
que siempre han ganado todo,
pero son mucho más frágiles que nosotros.
Sí, nosotras, somos las madres de los hombres,
de los padres del mañana,
de los maridos siempre ausentes
y de los delincuentes;
somos siempre nosotras,
somos solo nosotras,
somos nosotras.
Los casamos, luego nos quejamos,
distantes, crueles y demasiado prepotentes;
hundidos en ese sofá
con el control remoto apretado en la mano
que los hace volver un poco niños,
entre vaqueros, indios y soldaditos;
y nosotras hablando con la lavadora
y sacando niños que serán el futuro así.
Pero las madres de los hombres somos nosotras,
y quienes los convierten en idiotas y fútiles siempre somos nosotras;
dueñas de esos cachorros rebeldes
que siempre han ganado todo,
pero son mucho más frágiles que nosotros.
Sí, nosotras, somos las madres de los hombres,
de los padres del mañana,
de los maridos siempre ausentes
y de los delincuentes;
somos siempre nosotras,
somos solo nosotras,
somos nosotras.