395px

En Nochebuena

Maurício Gringo

Na Noite de Natal

Noite de paz e amor! Repicam sinos
Doces, harmoniosos, cristalinos
Cantando a excelsitude do Natal!
A estrela de Belém volta, de novo
A brilhar, ante os júbilos do povo
Sob a crença imortal

De cada lar ditoso se irradia
A glória da amizade e da harmonia
Em festiva oração
Une-se o noivo à noiva bem-amada
Beija o filho a mãezinha idolatrada
O irmão abraça o irmão

Dentro da noite, há corações ao lume
E há sempre um bolo, em vagas de perfume
Sob claro dossel
Nascem canções e flores de mansinho
Em édenes fechados de carinho
De esperança e de mel

Mas, lá fora, a tristeza continua
Há quem chora sozinho, em plena rua
Ao pé da multidão
Há quem clama piedade e passa ao vento
Ralado de tortura e sofrimento
Sem a graça de um pão

Há quem contempla o céu maravilhoso
Rogando à morte a bênção do repouso
Em terrível pesar!

Ah! Como é triste a imensa caravana
Que segue, aflita, sob a treva humana
Sem consolo e sem lar

Tu, que aceitaste a luz renovadora
Do rei que se humilhou na manjedoura
Para amar e servir
Volve o olhar compassivo à senda escura
Vem amparar os filhos da amargura
Que não podem sorrir

Desce do pedestal que te levanta
E estende a mão miraculosa e santa
Ao desalento atroz
Para unir-nos no amor, fraternalmente
Desceu Jesus do céu resplandecente
E imolou-se por nós

Vem medicar quem geme na calçada!
Oferece à criança abandonada
Um velho cobertor
Traze a quem sofre a lúcida fatia
Do teu prato de sonho e de alegria
Temperado de amor

Visita as chagas negras da mansarda
Onde a miséria súplice te aguarda
Em nome de Jesus
Há muita crença enferma, quase morta
Que só pede um sorriso brando à porta
Para tornar à luz

Natal! Prossegue o mestre, de viagem
Em vão buscando um quarto de estalagem
Um ninho pobre, em vão!
E encontra sempre a cruz, ao fim da estrada
Por não achar socorro, nem pousada
Em nosso coração

En Nochebuena

¡Noche de paz y amor! Campanas de anillo
Dulce, armonioso, cristalino
¡Cantando la excelencia de la Navidad!
La estrella de Belén vuelve, de nuevo
Brillando en la cara de la alegría del pueblo
Bajo la creencia inmortal

Desde cada hogar feliz irradia
La gloria de la amistad y la armonía
En oración festiva
Se une al novio a la novia amada
Besa al hijo la madre idolatrada
El hermano abraza al hermano

En la noche, hay corazones en el fuego
Y siempre hay un pastel, en olas de perfume
Bajo el dosel transparente
Nacen canciones y flores que huelen
En los edenes cerrados con afecto
De esperanza y miel

Pero ahí fuera, la tristeza continúa
Hay quienes lloran solos en la calle
A los pies de la multitud
Hay quienes claman por misericordia y pasan al viento
Rallado de la tortura y el sufrimiento
Sin la gracia de un pan

Hay quienes miran el cielo maravilloso
Orando hasta la muerte la bendición del descanso
¡En terrible dolor!

¡Oh! ¡Oh! Qué triste es la inmensa caravana
Quien sigue, afligido, bajo la oscuridad humana
Sin consuelo y sin hogar

Tú, que aceptaste la luz renovadora
Del rey que se humilló en el pesebre
Amar y servir
Gira tu mirada compasiva hacia el camino oscuro
Ven a los hijos de la amargura
¿Quién no puede sonreír

Baja del pedestal que te levanta
Y extiende la mano milagrosa y santa
Para la atroz consternación
Para unirnos en el amor, fraternalmente
Jesús descendió del cielo brillante
Y se inmoló por nosotros

¡Ven a medicar a los que gemían en la acera!
Ofertas al niño abandonado
Una vieja manta
Llevar a aquellos que sufren la rebanada lúcida
De tu plato de sueño y alegría
Templado de amor

Visita las heridas negras de la mansarda
Donde la miseria te espera
En el nombre de Jesús
Hay muchas creencias enfermas, casi muertas
¿Quién sólo pide una sonrisa suave en la puerta
Para que sea ligero

¡Navidad! Continuar con el maestro, viajar
En vano en busca de una habitación de posada
¡Un pobre nido, en vano!
Y siempre encontrar la cruz al final de la carretera
Por no encontrar ayuda, no hay posada
En nuestros corazones

Escrita por: Cármen Cinira (Espírito)