Romaria
Não sabeis, não sabeis, filhas que adoro tanto
Calcular a extensão de tantas amarguras
Existências em flor, fustigadas de pranto
Lírios no lamaçal das grandes desventuras
Almas na escuridão da noite sem aurora
Corpos de podridão, urnas de lama e pus
Anjos açucenais que a miséria devora
Pobrezitos sem pão, esquálidos e nus
No entanto, há aroma e luz na beira dos caminhos
Cantos de rouxinóis, árvores, fruto e flor
Harmonias sutis, que se evolam dos ninhos
Dourados pelo Sol d'alvorada do amor!
Mocidade no abril resplandecente e loiro
De noivado e canção das almas virginais
Entoando a sorrir mil ditirambos de oiro
Como as aves gracis em voos nos trigais
A alegria taful das manhãs harmoniosas
Em que maio desfolha os cravos e os jasmins
Espargindo dos céus as glicínias formosas
Na esmeraldina cor do colo dos jardins!
E Deus que fez o Sol e a candura das crianças
Fez também o soluço e a lágrima dorida
E se fez a bondade envolta de esperanças
Criou a dor clareando a escuridão da vida
Há risos e esplendor e há prantos, filhas minhas
Porque o pranto é que lava as manchas e os negrumes
De almas torvas e vis, misérrimas, mesquinhas
Transformando-as em luz e em vasos de perfumes!
A lágrima da dor é estrela que transluz
Um coração que sofre é chama que se eleva
Da túrbida hediondez dos pantanais da treva
Às regiões da glória intérmina da luz
O amor que fraterniza, o amor que dá saúde
Que irmana a fera e a rosa, as aves e os chacais
Que faz da Caridade a flama da Virtude
Que sublime conduz aos planos celestiais
Filhas que Deus me deu, vinde alegres, comigo
Vinde comigo, ver a dor dos desgraçados
Que chorando se vão, sem pátria e sem abrigo
Cheios de sânie e pus, com os corpos cancerados
Aproveitemos, pois, esta hora calma e mansa
Em que há músicas no ar e olores nas estradas
Hora em que a Terra acorda em haustos de esperança
Ébria de aroma e luz das flores orvalhadas
Saúdam o alvorecer as vozes das ovelhas
Perpassam colibris, chilreia a passarada
Zumbem sofregamente as trêfegas abelhas
Compondo o hino de Sol de esplêndida alvorada!
Partamos nós, também, por este mundo afora
Nutrindo o coração na fonte da esperança
Dando consolo à dor, à treva a luz da aurora
A paz à guerra e à luta os lírios da bonança
Conduzamos conosco a luz da Caridade
Oferecendo o Bem aos pobres pequeninos
Ofertando com amor a toda a Humanidade
Esse pão divinal que é dos trigais divinos
Espalhemos a Fé, a Caridade e a Crença
Tenhamos a noss'alma em delubros de luz
E acharemos no fim da romaria imensa
O Sol primaveril da graça de Jesus!
Romería
No sabéis, no sabéis, hijas que adoro tanto
Calcular la extensión de tantas amarguras
Existencias en flor, azotadas de llanto
Lirios en el lodazal de las grandes desventuras
Almas en la oscuridad de la noche sin aurora
Cuerpos de podredumbre, urnas de lodo y pus
Ángeles azucenales que la miseria devora
Pobrecitos sin pan, esqueléticos y desnudos
Sin embargo, hay aroma y luz en los bordes de los caminos
Cantos de ruiseñores, árboles, fruto y flor
Armonías sutiles, que se elevan de los nidos
Dorados por el Sol del amanecer del amor!
Juventud en el abril resplandeciente y rubio
De compromiso y canción de las almas vírgenes
Entonando sonriendo mil ditirambos de oro
Como las aves gráciles en vuelos en los trigales
La alegría plena de las mañanas armoniosas
En las que mayo deshoja los claveles y los jazmines
Esparciendo desde los cielos las glicinias hermosas
En el esmeralda color del cuello de los jardines!
Y Dios que hizo el Sol y la candidez de los niños
Hizo también el sollozo y la lágrima dolida
Y si hizo la bondad envuelta en esperanzas
Creó el dolor iluminando la oscuridad de la vida
Hay risas y esplendor y hay llantos, hijas mías
Porque el llanto es el que lava las manchas y los negros
De almas torvas y vis, míseras, mezquinas
Transformándolas en luz y en vasos de perfumes!
La lágrima del dolor es estrella que trasciende
Un corazón que sufre es llama que se eleva
De la turbia fealdad de los pantanos de la oscuridad
A las regiones de la gloria interminable de la luz
El amor que hermana, el amor que da salud
Que hermana la fiera y la rosa, las aves y los chacales
Que hace de la Caridad la llama de la Virtud
Que sublime conduce a los planos celestiales
Hijas que Dios me dio, venid alegres, conmigo
Venid conmigo, a ver el dolor de los desgraciados
Que llorando se van, sin patria y sin abrigo
Llenos de pus y lodo, con los cuerpos cancerados
Aprovechemos, pues, esta hora tranquila y mansa
En la que hay músicas en el aire y olores en los caminos
Hora en la que la Tierra despierta en alientos de esperanza
Ebria de aroma y luz de las flores rociadas
Saludan el amanecer las voces de las ovejas
Revolotean colibríes, gorjea la bandada
Zumban ansiosamente las ávidas abejas
Componiendo el himno al Sol de espléndido amanecer!
Partamos nosotros también, por este mundo adelante
Nutriendo el corazón en la fuente de la esperanza
Dando consuelo al dolor, a la oscuridad la luz del amanecer
La paz a la guerra y a la lucha los lirios de la bonanza
Conduzcamos con nosotros la luz de la Caridad
Ofreciendo el Bien a los pobres pequeñitos
Ofreciendo con amor a toda la Humanidad
Ese pan divino que es de los trigales divinos
Esparzamos la Fe, la Caridad y la Creencia
Tengamos nuestra alma en delubros de luz
Y encontraremos al final de la romería inmensa
El Sol primaveral de la gracia de Jesús!
Escrita por: Mauricio Gringo