395px

De 'metê' el Caballo

Mauro Moraes

De "metê" o Cavalo

Um ranchito velho firme na canhada
que fumega a noite, pela lamparina.
E o sol desencilha no pago fronteiro
por detrás dos cerros, tisnando as retinas.
Se vamo, parceiro, pra um baile de campo
que é nesse tranco que chora a cordeona.
E ao soco se aquieta pra um trago de vinho
deixando sozinho o som das choronas.
A copa se alonga e eu quieto escorado
bombeio as morenas golpeando o gargalo.
Me encontro delgado e bem pras carreira
se me facilita eu meto o cavalo.
Deixa pra mim... Deixa pra mim!
Morena linda, chinita, flor do alecrim...
Deixa pra mim... Deixa pra mim!
Rosto de noite volteando os olhos pra mim.

"Ah! Cordeonita paisana...
Continua choramingando, no más
enquanto eu sigo aqui
desdobrando esta morena".
Que "coza" mais linda teus olhos de noite
parece um açoite no peito do peão!
Larguei de vereda no ouvido da prenda
pois nunca se sabe do jeito que estão.
Entendo bastante do tal sentimento
é como o domero no lombo de um potro.
Se anda tranqüilo e mal estrivado
se leva um pealo mais lindo que o outro.
Então meto espora e toco por diante
pois ando distante de outro domingo.
Te achega, morena, que a noite te leva
pra alguma querência na anca do pingo.

De 'metê' el Caballo

Un ranchito viejo firme en la llanura
que humea de noche, con la lamparina.
Y el sol se asoma en el campo vecino
por detrás de los cerros, quemando las retinas.
Si vamos, compañero, a un baile de campo
que es en ese ritmo que llora el acordeón.
Y al golpe se aquieta para un trago de vino
dejando solo el sonido de las lloronas.
La copa se alarga y yo quieto apoyado
bombeo las morenas golpeando el gargalo.
Me encuentro delgado y listo para la carrera
si se me facilita, monto el caballo.
Déjalo para mí... Déjalo para mí!
Morena linda, chinita, flor del romero...
Déjalo para mí... Déjalo para mí!
Rostro de noche volviendo los ojos hacia mí.

"¡Ah! Acordeonista paisano...
Sigue llorando, no más
mientras yo sigo aquí
desdoblando a esta morena".
Qué cosa más linda tus ojos de noche
parece un latigazo en el pecho del peón!
Dejé el camino en el oído de la prenda
pues nunca se sabe cómo están.
Entiendo bastante de ese sentimiento
es como el domero en el lomo de un potro.
Si anda tranquilo y mal ensillado
se lleva un pealo más lindo que el otro.
Entonces meto espuelas y sigo adelante
pues ando lejos de otro domingo.
Acércate, morena, que la noche te lleva
a alguna querencia en la cadera del pingo.

Escrita por: Fernando Soares / Juliano Gomes / MAURO MORAES