395px

Firme en los Bastos

Mauro Moraes

Firme nos Bastos

Um dia loco de bueno de piquetear o cavalo,
Qualquer serviço na estância se ocupa ao cantar dos galos.
Ajujo a erva do amargo com galhos de maçanilha
E amanso a vista do encargo no engorde d'uma novilha.
A rês está de sobreano e a vida é quem faz sinuelo
Pra quem tropeia na lida e ainda aparta rodeio.
Costeando algum gado manso, acalmo xucros e ariscos
E agrupo junto à mangueira as xergas do meu ofício.
Assento bem os arreios pro pingo não velhaquear,
Pelego, carona, lombilho, cincha, badana e buçal.
Com pose de capataz, torcendo as tiras do sovéu,
Aparo as barras do dia debaixo do meu chapéu.
No santa-fé do galpão, sinais de algum picumã.
Tenteando a alma da prosa e as garras do amanhã…
Maneando as mãos da saudade, pampeana dos milongueios,
Lonqueio o pêlo do couro pra um barbicacho campeiro.
Assim, tordilho as melenas mermando o peso do corpo
E afrouxo o pé no estribo, templando os ferro no potro.
E nunca entrego os pelegos compondo algum parelheiro,
Na cancha reta da vida, dou trena inflando o peito.
Talvez num final de tarde, talvez num clarear de dia,
Eu deixe a porteira aberta pro campo lamber a cria…
Talvez montado à capricho, talvez grudado nos bastos,
Batendo o laço na cola com a soga quebrando o cacho.

Firme en los Bastos

Un día loco de bueno de domar el caballo,
Cualquier tarea en la estancia se realiza al cantar del gallo.
Ayudo a la yegua del amargo con ramas de manzanilla
Y domo la vista de la carga en el engorde de una ternera.

El ganado está en sobreano y la vida es quien marca el rumbo
Para aquellos que tropiezan en el trabajo y aún apartan rodeo.
Costeando algún ganado manso, calmo a los bravos y ariscos
Y agrupo junto al corral las herramientas de mi oficio.

Ajusto bien los arreos para que el caballo no se desboque,
Piel, montura, cincha, lomillo, badana y bozal.
Con actitud de capataz, retorciendo las tiras del sudario,
Recorto las horas del día bajo mi sombrero.

En el santa fe del galpón, señales de algún picumã.
Explorando el alma de la charla y las garras del mañana...

Manejando las manos de la nostalgia, pampeana de los milongueos,
Aliso el pelo del cuero para un riendas camperas.

Así, desenredo las crines disminuyendo el peso del cuerpo
Y aflojo el pie en el estribo, templando los hierros en el potro.
Y nunca entrego las riendas componiendo algún par de caballos,
En la cancha recta de la vida, doy cuerda inflando el pecho.

Tal vez en un final de tarde, tal vez al amanecer,
Dejaré la tranquera abierta para que el campo acaricie la cría...
Tal vez montado caprichosamente, tal vez pegado a los bastos,
Golpeando el lazo en la cola con la soga rompiendo el nudo.

Escrita por: MAURO MORAES