Psicologia de Um Vencido, Versos Íntimos
Eu, filho do carbono e do amoníaco,
Monstro de escuridão e rutilância,
Sofro, desde a epigênesis da infância,
A influência má dos signos do zodíaco
Profundíssimamente hipocondríaco,
Este ambiente me causa repugnância...
Sobe-me à boca uma ânsia análoga à ânsia
Que se escapa da boca de um cardíaco.
Já o verme - este operário das ruínas -
Que o sangue podre das carnificinas
Come, e à vida em geral declara guerra,
Anda a espreitar meus olhos para roê-los,
E há-de deixar-me apenas os cabelos,
Na frialdade inorgânica da terra!
Vês! Ninguém assistiu ao formidável
Enterro de tua última quimera.
Somente a ingratidão - esta pantera -
Foi tua companheira inseparável!
Acostuma-te à lama que te espera!
O homem, que, nesta terra miserável,
Mora, entre feras, sente inevitável
Necessidade de também ser fera.
Toma um fósforo. Acende teu cigarro!
O beijo, amigo, é a véspera do escarro,
A mão que afaga é a mesma que apedreja.
Se a alguém causa inda pena a tua chaga,
Apedreja essa mão vil que te afaga,
Escarra nessa boca que te beija!
Psicología de un Vencido, Versos Íntimos
Yo, hijo del carbono y del amoníaco,
Monstruo de oscuridad y resplandor,
Sufro, desde la infancia,
La mala influencia de los signos del zodíaco
Profundamente hipocondríaco,
Este ambiente me causa repugnancia...
Me sube a la boca un deseo análogo al deseo
Que escapa de la boca de un cardíaco.
Ya el gusano - este obrero de las ruinas -
Que la sangre podrida de las carnicerías
Come, y a la vida en general declara guerra,
Anda acechando mis ojos para roerlos,
Y solo dejará mis cabellos,
En la frialdad inorgánica de la tierra!
¡Ves! Nadie presenció el formidable
Entierro de tu última quimera.
Solo la ingratitud - esta pantera -
Fue tu compañera inseparable!
¡Acostúmbrate al fango que te espera!
El hombre, que, en esta tierra miserable,
Vive, entre fieras, siente inevitable
Necesidad de también ser fiera.
¡Toma un fósforo. Enciende tu cigarrillo!
El beso, amigo, es la víspera del escupitajo,
La mano que acaricia es la misma que apedrea.
Si a alguien aún causa pena tu herida,
Apedrea esa vil mano que te acaricia,
Escupe en esa boca que te besa!
Escrita por: Augusto Dos Anjos