Lavadeira
Todas as segundas se transformaram em domingos cansativos como a voz das seis.
As horas são serpentes à espreita do Rio, que devora.
A lavadeira do outro lado da janela desfaz o desfeito até o galo parar de cantar.
No andar debaixo, o sétimo dia continua aceso naquela fé de se ver curar.
Os olhos atentos ao quadro branco buscam encontrar paz,
Mas que paz é essa?
Pra construir aquilo que preciso,
O que faltou?
Quem falhou?
Eu? Quando?
Agora!
Todos os sentidos desenhados nas paredes de um quarto pra afugentar.
Os olhos se esquecem que, mesmo tortos, no silêncio pode vir a clareira.
Eu vi um rei preso, na parede, tentando se encontrar em meio a tempestade.
Percebo que aquele encontro marcado, no meio de março, em Nova Friburgo, não responderá.
Mas como falar de liberdade quando o elevador não abre?
E como ter próprias verdades, se a serpente não se move?
Todo mal feito não desfeito, enraizou criou razão.
Se o sétimo dia não secou,
E a segunda não findou.
La Lavandera
Todas las segundas se convirtieron en domingos agotadores como la voz de las seis.
Las horas son serpientes al acecho del Río, que devora.
La lavandera del otro lado de la ventana deshace lo deshecho hasta que el gallo deja de cantar.
En el piso de abajo, el séptimo día sigue encendido en esa fe de verse sanar.
Los ojos atentos al cuadro blanco buscan encontrar paz,
Pero ¿qué paz es esa?
¿Para construir lo que necesito,
Qué faltó?
¿Quién falló?
¿Yo? ¿Cuándo?
¡Ahora!
Todos los sentidos dibujados en las paredes de una habitación para ahuyentar.
Los ojos olvidan que, aunque torcidos, en el silencio puede venir la claridad.
Vi a un rey atrapado en la pared, tratando de encontrarse en medio de la tormenta.
Me doy cuenta de que esa cita programada, a mediados de marzo, en Nova Friburgo, no responderá.
Pero ¿cómo hablar de libertad cuando el ascensor no se abre?
Y ¿cómo tener verdades propias, si la serpiente no se mueve?
Todo mal hecho no deshecho, enraizó y creó razón.
Si el séptimo día no se secó,
Y la segunda no terminó.