De Alguém Socialmente Deslocado
Por quantas vezes estive aqui?
Por quantas vezes meus olhos famintos pela própria cura só enxergaram a repugnância, a aversão inveterada de íntegros homens?
Tão conformados, tão adestrados, tão amortalhados por "divinas vestes" de obediência e devoção...
Onde alguns minutos é muito tempo pra desperdiçar com o real e a volta pra casa já não ameniza a nostalgia de um exilado de si mesmo.
Agora sigo de olhos fechados, apertando as narinas, ouvidos cerrados
..ainda assim meu caminhar não está totalmente ileso às minhas memórias de quando rasgaram - me os sentidos.
Meu coração, fervendo, entretem minha razão.
Desalento... me consolam as esmolas da alegria.
Onde alguns minutos é muito tempo pra desperdiçar com o real e a volta pra casa já não ameniza a nostalgia de um exilado de si mesmo.
Ainda somos aqueles homens e mulheres a quem há tempos, o obscurantismo inventa a dor.
E a cada pesar, a cada lamento, a cada dor que inflama meu peito, um novo grito de "misericórdia" ecoa por entre o vale de minha doce melancolia.
"Punhos fechados, despencando sobre um crânio..."
...meus olhos rejuvenescem.
De Alguien Socialmente Desplazado
¿Cuántas veces he estado aquí?
¿Cuántas veces mis ojos hambrientos por su propia cura solo han visto repugnancia, la aversión arraigada de hombres íntegros?
Tan conformados, tan adiestrados, tan envueltos en 'divinas vestiduras' de obediencia y devoción...
Donde unos minutos son demasiado tiempo para desperdiciar en lo real y el regreso a casa ya no alivia la nostalgia de un exiliado de sí mismo.
Ahora sigo con los ojos cerrados, apretando las fosas nasales, oídos tapados
...aun así mi caminar no está completamente libre de mis recuerdos de cuando me desgarraron los sentidos.
Mi corazón, hirviente, entretiene a mi razón.
Desaliento... me consuelan las limosnas de la alegría.
Donde unos minutos son demasiado tiempo para desperdiciar en lo real y el regreso a casa ya no alivia la nostalgia de un exiliado de sí mismo.
Todavía somos aquellos hombres y mujeres a quienes desde hace tiempo, el oscurantismo inventa el dolor.
Y con cada pesar, cada lamento, cada dolor que inflama mi pecho, un nuevo grito de 'misericordia' resuena entre el valle de mi dulce melancolía.
'Puños cerrados, cayendo sobre un cráneo...'
...mis ojos rejuvenecen.
Escrita por: Wangler Santos