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Forastero

Melnitsa

Chuzhoj

On prishel, lish' na chas operezhaya rassvet;
On prines na plechakh pechali i goritsvet.

Shchurilsya na mesyats, khmurilsya na tuchi,
Protivosolon' obkhodil derevnyu,
I molchali vetry na zelenykh kruchakh,
I tsepnye ptitsy steregli derev'ya.

Ty ne nash - v sinikh oknakh trepetali ogni.
Ty prodash', ty predash' za grivnu - znali oni.

Postuchalsya v dveri tam, gde vishni zreli,
K toy, chto pela pesni da nizala biser,
Gde igrali zveri, gde plyasali per'ya,
O nezvanom goste proshurshali list'ya:

Ty chuzhoy, ty drugoy, ty ne moy, ne lyubyy.
No podozhdi, za oknom dozhdi, ne khodi, ne dumay.

Gde zhe pamyat' tvoya - niza olovyannykh kolets?
Gde zhe serdtse tvoe - serebryanyy bubenets?

Obronil dorogoy, zaplatil v traktire,
Otobrali vory za gnedoy goroyu;
Ya tebya vpustila, ya tebya prostila,
Ne goryuy o serdtse - ya skuyu drugoe.

Kak uznat', uderzhat' perekati-pole?
Priyutit', obol'stit', ne pustit' na volyu…

Gory zhdali vesny, posylali solntse za ney.
Sosny videli sny, kak im machtami stat' korabley.

Na poroge brosil vorokh goritsveta,
Tol'ko obernulas' - on uzhe daleko,
A v gnezdo pustoe na dubovoy vetke
Kolokol'chik-serdtse unesla soroka.

I ne nado zvat', ved' tvoi slova - kak trava pod nogi.
Kak trostnik, ptichiy krik, kratkiy mig dorogi.

Gonit veter na vostok cherez vody i pesok, cherez gor'kiy sok polyni.
Ne dognat', ne poymat', ne uznat' tvoe imya…

Forastero

Él llegó, solo por un momento adelantándose al amanecer;
Él llevaba en sus hombros tristeza y un brillo ardiente.

La luna se encogió, las nubes se oscurecieron,
Evitando el sol, rodeó el pueblo,
Y los vientos callaron en las ramas verdes,
Y las aves migratorias vigilaban los árboles.

Tú no eres nuestro - en las ventanas azules parpadeaban las llamas.
Tú venderás, tú traicionarás por una moneda - ellos lo sabían.

Llamó a la puerta donde los cerezos maduraban,
A aquella que cantaba canciones y tejía cuentas,
Donde jugaban las bestias, donde danzaban las plumas,
Sobre el invitado no invitado susurraban las hojas:

Tú eres un extraño, un desconocido, no mío, no amado.
Pero espera, llueve afuera, no salgas, no pienses.

¿Dónde está tu memoria - entre los aros de plomo?
¿Dónde está tu corazón - un tambor de plata?

Defendió el camino, pagó en la taberna,
Los ladrones lo despojaron más allá de la colina gris;
Te dejé entrar, te perdoné,
No te preocupes por el corazón - ocultaré otro.

¿Cómo reconocer, retener el vaivén del campo?
Refugiar, acariciar, no dejar en libertad...

Las montañas esperaban la primavera, enviaban al sol tras ella.
Los pinos veían sueños, cómo convertirse en barcos con mástiles.

En el umbral arrojó un puñado de brillo ardiente,
Solo se dio la vuelta - él ya estaba lejos,
Y en el nido vacío en la rama de roble
El corazón-campanilla se llevó al cuervo.

Y no hace falta llamar, tus palabras - como hierba bajo los pies.
Como caña, el grito de las aves, el breve destello del camino.

El viento persigue hacia el este a través del agua y la arena, a través del amargo jugo de la artemisa.
No alcanzar, no capturar, no conocer tu nombre...

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