Das Alte Lied Des Windes
Der Wind streicht über des Hügels Kamm,
singt ein altes Lied,
was des Grabes Härte bricht,
was des Hügels Stärke gibt.
Einst waren da stolze Eichen,
ihre Zierte ihnen den Namen gab.
Einst als die Wargs hielten Wacht
und es gab weder STurm noch Wind.
Doch als der Schrei zum Kampf sich
über die alten Hügel erhob,
formten den Wind, mahnten den Sturm,
des Windes Hauch zerbrach den Raum.
Einst waren da stolze Eichen,
ihre Zierte ihnen den Namen gab.
Einst als die Wargs hielten Wacht
und es gab weder STurm noch Wind.
Mag es vergehen, sich wenden,
nichts würdig, was selbst nicht kämpft.
Sind wir besser, soll es so sein.
Ist es nicht so, dass wir uns beugen
vor Allvaters Werk,
dass wir knien vor des alten Rat,
dass wir halten hoch, was euch verborgen.
Einst stehen wir gereiht
in der Halle der Edlen.
Einst wird wahr was uns
zu diesen Kriegern gemacht.
Dann wird nicht sein
des Wunden Schmerz,
nicht des feigen Ruf,
des Lügners Worte.
Der Wind streicht über des Hügels Kamm,
singt ein altes Lied,
was des Grabes Härte bricht,
was des Hügels Stärke gibt.
Einst waren da stolze Eichen,
ihre Zierte ihnen den Namen gab.
Einst als die Wargs hielten Wacht
und es gab weder STurm noch Wind.
Formten den Wind, mahnten den Sturm
des Windes Hauch, erwachten die Götter,
Der Schrei zerbrach den Raum.
El Viejo Canto del Viento
El viento acaricia la cresta de la colina,
canta una vieja canción,
rompe la dureza de la tumba,
da fuerza a la colina.
Una vez hubo orgullosos robles,
su adorno les dio nombre.
Una vez cuando los lobos vigilaban
y no había ni tormenta ni viento.
Pero cuando el grito de batalla
se alzó sobre las antiguas colinas,
formaron el viento, advirtieron a la tormenta,
el aliento del viento rompió el espacio.
Una vez hubo orgullosos robles,
su adorno les dio nombre.
Una vez cuando los lobos vigilaban
y no había ni tormenta ni viento.
Puede pasar, cambiar,
nada merece si no lucha por sí mismo.
Si somos mejores, así será.
¿No es acaso que nos inclinamos
ante la obra del Padre de Todos,
que nos arrodillamos ante el antiguo consejo,
que sostenemos lo que está oculto para ustedes?
Una vez estaremos alineados
en la sala de los nobles.
Una vez se hará realidad lo que nos
convirtió en guerreros.
Entonces no habrá
dolor de heridas,
no habrá el grito cobarde,
las palabras del mentiroso.
El viento acaricia la cresta de la colina,
canta una vieja canción,
rompe la dureza de la tumba,
da fuerza a la colina.
Una vez hubo orgullosos robles,
su adorno les dio nombre.
Una vez cuando los lobos vigilaban
y no había ni tormenta ni viento.
Formaron el viento, advirtieron a la tormenta,
el aliento del viento, despertaron a los dioses,
el grito rompió el espacio.
Escrita por: Heiko Gerull