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Noche de padres

Mey Reinhard

ELTERNABEND

Nichts ist so erlabend wie ein Elternabend.
Und gar nichts macht mich strahlender als die Aussicht im Kalender.
Nichts ist so gewaltsam nett und unterhaltsam,
und wer das nicht kennt, der hat sein Dasein echt verpennt.

Es macht froh, zu fragen, schön ist's, was zu sagen.
Klassenzimmerluft erhitzen, auf zu kleinen Stühlen sitzen,
Interesse kundtun, man setzt sich ins Halbrund nun,
und einer schreibt ein Protokoll, so wie es sein soll: voll!

Eine Tagesordnung habend, kommt der Elternabend
zu Punkt eins,ein wenig später: Die Wahl der Eltemvertreter.
Jetzt heißt es, sich ducken, sich tot stell'n, nicht aufmucken,
bis es einen ändern getroffen hat. Puh, das ging ja noch mal glatt!

Anwesenheitsliste: Dae und Vermißte.
Die Hand unterm Tisch wandern lassen, in alte Pausenbrote fassen.
Reden, schwafeln, stammeln, für die Klassenkasse sammeln.
Und alle fassen den Beschluß, daß was geschehen muß.

Dann wird es hochtrabend auf dem Elternabend:
Der Lehrkörper erklärt die Logik und den Sinn der Pädagogik.
Hier ein Kichern, da ein Gähnen, da pult einer in den Zähnen,
alles schläft und einer spricht, genau wie einst im Unterricht!

Das Beste kommt zum Ende: nämlich die Eltemspende.
Dann der Höhepunkt „Verschiedenes, Unnöt'ges, Unterbliebenes".
Und einer sagt ganz richtig: „Wir Eltern sind sehr wichtig!"
Da spart keiner mit Applaus, und dann ist der Elternabend aus.

Nichts ist so erlabend, wie ein Elternabend.
Das Schönste am Kinderhaben ist abends in die Schule traben.
Wenn ich mit Freizeit meine Zeit vergeude, zehr' ich noch lange von der Freude
und von der Hoffnung, die mir keiner nimmt:
Der nächste Elternabend kommt bestimmt

Noche de padres

Nada es tan reconfortante como una noche de padres.
Y nada me hace más radiante que la perspectiva en el calendario.
Nada es tan amablemente violento y entretenido,
y aquel que no lo conoce, realmente ha perdido su existencia.

Alegra el preguntar, es hermoso lo que se dice.
Calentar el aire del salón, sentarse en sillas pequeñas,
expresar interés, sentarse en semicírculo ahora,
y uno escribe un acta, ¡como debe ser: completa!

Teniendo un orden del día, llega la noche de padres
al punto uno, un poco más tarde: la elección de los representantes de los padres.
Ahora toca agacharse, hacerse el muerto, no protestar,
hasta que le toque a otro. ¡Uf, eso estuvo cerca!

Lista de asistencia: presentes y ausentes.
Dejar la mano debajo de la mesa, tocar viejos bocadillos.
Hablar, divagar, balbucear, recaudar dinero para la clase.
Y todos llegan a la conclusión de que algo debe suceder.

Luego se pone pomposo en la noche de padres:
el cuerpo docente explica la lógica y el sentido de la pedagogía.
Aquí una risita, allá un bostezo, uno se saca comida de los dientes,
todos duermen y uno habla, ¡justo como en clase!

Lo mejor llega al final: la donación de los padres.
Luego el clímax 'Varios, Innecesario, Omisión'.
Y uno dice muy acertadamente: '¡Los padres somos muy importantes!'
Nadie escatima en aplausos, y así termina la noche de padres.

Nada es tan reconfortante como una noche de padres.
Lo más hermoso de tener hijos es ir a la escuela por la noche.
Cuando malgasto mi tiempo libre, seguiré disfrutando por mucho tiempo
y de la esperanza que nadie me quita:
¡La próxima noche de padres llegará seguro!

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