395px

En la Hora del Mate

Miro Saldanha

Na Hora Do Mate

Cansado de estrada e da vida cigana
Que a sorte mundana reservou pra mim
Juntei uns trocados da lida tirana
E ergui o meu rancho, de barro e capim;
E é onde me sento, já de mate feito
Pois, pra ser perfeito, tem que ser assim
Pra aquecer a alma no sol que ainda arde
E olhar a tarde tranqueando pra o fim

(Na hora do mate, refaço caminhos
Que o tempo daninho teima em apagar
E, ao sabor do mate, repasso lembranças,
Renovo esperanças pra, de novo, andar
E, quem sabe, um dia, nesse beijo amargo,
A morte, a lo largo, me encontre a matear
E eu vire uma estrela que, no céu, se estampa
Para olhar a pampa'a dormir e sonhar)

Elevo, em silêncio, em meio à quietude
A prece dos rudes ao Patrão dos pais
Pra quem tem um pingo, um rancho e saúde,
Nem é atitude querer muito mais
Mas peço que, um dia, meu rancho se cubra
De uma luz tão rubra quanto o sol que vai
E o amor se faça, num colo moreno
De suor e sereno da noite que cai

(Na hora do mate, refaço caminhos
Que o tempo daninho teima em apagar
E, ao sabor do mate, repasso lembranças,
Renovo esperanças pra, de novo, andar
E, quem sabe, um dia, nesse beijo amargo,
A morte, a lo largo, me encontre a matear
E eu vire uma estrela que, no céu, se estampa
Para olhar a pampa'a dormir e sonhar)

En la Hora del Mate

Cansado de la carretera y de la vida gitana
Que la suerte mundana me reservó
Junté unos cuantos pesos del trabajo tirano
Y levanté mi rancho, de barro y pasto;
Y es donde me siento, ya con el mate hecho
Porque, para ser perfecto, tiene que ser así
Para calentar el alma en el sol que aún arde
Y mirar la tarde desapareciendo hacia el final

(En la hora del mate, rehago caminos
Que el tiempo malvado insiste en borrar
Y, al sabor del mate, repaso recuerdos,
Renuevo esperanzas para, de nuevo, caminar
Y, quién sabe, un día, en este beso amargo,
La muerte, a lo lejos, me encuentre tomando mate
Y me convierta en una estrella que, en el cielo, se estampa
Para mirar la pampa dormir y soñar)

Elevo, en silencio, en medio de la quietud
La oración de los rudos al Patrón de los padres
Para quien tiene un caballo, un rancho y salud,
No es actitud querer mucho más
Pero pido que, un día, mi rancho se cubra
De una luz tan rojiza como el sol que se va
Y el amor se haga, en un regazo moreno
De sudor y sereno de la noche que cae

(En la hora del mate, rehago caminos
Que el tiempo malvado insiste en borrar
Y, al sabor del mate, repaso recuerdos,
Renuevo esperanzas para, de nuevo, caminar
Y, quién sabe, un día, en este beso amargo,
La muerte, a lo lejos, me encuentre tomando mate
Y me convierta en una estrella que, en el cielo, se estampa
Para mirar la pampa dormir y soñar)

Escrita por: Miro Saldanha