395px

Covardía

Miro Saldanha

Covardia

O sol do velho porto
Ainda cochilava.
E o vulto pequenino estava lá;
Pequenas mãos vazias;
Às vezes, cicatrizes;
E o brilho da inocëncia no olhar.
Corria no canteiro
E se olhava nos espelhos;
Pra ele, a vida abria no vermelho!
“Ôh tio, dá uma mueda!
piquena, podi sê!
Só pru meu pai não batê.”

E, no verde dos seus olhos,
Veio o verde do sinal;
E a vida continuou, na capital.
Afinal, quem liga
Se uma vida se profana?
O caso é tão comum na selva urbana!
É só mais uma covardia humana!

E o sol do velho porto
Deitou-se, em muitas tardes,
E o vulto do menino estava lá!
Mas mãos, uma pistola!
Corria no canteiro;
E todos o chamavam Sarará!
E, nas manhãs cinzentas,
Foi manchete de jornal:
"O Sarará matou na capital!"
E, em breve o povo, alegre,
Corria a comentar:
“Mataram o bandido Sarará!”

E o verde dos seus olhos
Se fechou, como o sinal;
E a vida continuou, na capital.
Afinal, quem liga
Se uma vida se profana?
O caso é tão comum na selva urbana!
É só mais uma covardia humana!

E o sol do velho porto
Deitou-se, àquela tarde,
E o corpo do menino estava lá!
E olhando em meu espelho,
No fim daquele dia,
Eu vi a minha própria covardia!

Covardía

El sol del viejo puerto
Aún dormitaba.
Y la pequeña figura estaba allí;
Pequeñas manos vacías;
A veces, cicatrices;
Y el brillo de la inocencia en la mirada.
Corría en el jardín
Y se miraba en los espejos;
¡Para él, la vida se abría en rojo!
'¡Eh tío, dame una moneda!
pequeña, puede ser!
¡Solo para que mi papá no me golpee!'

Y, en el verde de sus ojos,
Vino el verde del semáforo;
Y la vida continuó, en la capital.
Después de todo, ¿a quién le importa
Si una vida se profana?
¡El caso es tan común en la jungla urbana!
¡Es solo otra cobardía humana!

Y el sol del viejo puerto
Se acostó, en muchas tardes,
Y la figura del niño estaba allí!
Pero manos, una pistola!
Corría en el jardín;
¡Y todos lo llamaban Sarará!
Y, en las mañanas grises,
Fue titular de periódico:
'¡Sarará mató en la capital!'
Y, pronto la gente, feliz,
Corría a comentar:
'¡Matamos al bandido Sarará!'

Y el verde de sus ojos
Se cerró, como el semáforo;
Y la vida continuó, en la capital.
Después de todo, ¿a quién le importa
Si una vida se profana?
¡El caso es tan común en la jungla urbana!
¡Es solo otra cobardía humana!

Y el sol del viejo puerto
Se acostó, esa tarde,
Y el cuerpo del niño estaba allí!
Y mirando en mi espejo,
Al final de ese día,
¡Vi mi propia cobardía!

Escrita por: Miro Saldanha